Juan Carlos Díaz Lorenzo

El grupo de “spotters” de Canarias nos da muestras cada día de su buen y bien hacer. Son aficionados a los aviones y hacen de su experiencia y dominio de la fotografía en movimiento todo un arte. En este caso, además, con el añadido de que se trata de fotos en las que la plasmación del encuadre y el momento no es nada fácil. Aún así nos ofrecen excelentes instantáneas que nos producen sincera admiración.

Apostados en sitios estratégicos que han sido cuidadosamente seleccionados, dotados de equipos de alta gama por sus características y prestaciones, la captación del instante preciso y la velocidad a la que se desplaza el avión, se ha convertido en el objetivo irrenunciable de este grupo de entusiastas del mundo de la aviación, que dejan constancia de su trabajo y cuelgan sus mejores fotos en varias páginas web de renombrado éxito, como airliners.net, aviationcorner.net y jetphotos.net, por citar a tres de las más conocidas, así como en otras de producción propia.

Algunos de estos “spotters” y amigos, como Manuel L. Ramos García, Gabe Basco, Juan Ángel García León, Luciano de la Rosa, Manolo Aldana, Juan Antonio López [hangar taborno], Esteban González, Javier Cabrera López y  Adrián Alonso Lemes, entre otros, nos distinguen enviándonos sus fotos para esta sección, que publicamos con mucho gusto.

De nuevo, nuestro distinguido colaborador Esteban González, nos hace llegar estas instantáneas de dos aviones B-737 matrículas PH-HSA y HA-LKB, en el momento de la maniobra “corta final” previa al contacto con la pista de aterrizaje del aeropuerto de Tenerife Sur, que han merecido su espacio en la página airliners.net.

Boeing B-737 matrícula PH-HSA

Boeing B-737 matrícula HA-LKB

Fotos: Esteban González

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Binter Canarias ha incorporado recientemente un nuevo avión ATR-72 serie -500, matrícula EC-LFA y número de serie 902, que será operado por NAYSA. Dicho avión sustituye a otro de su mismo modelo, matrícula EC-JCR, contratado en régimen de “leasing” y está prevista la incorporación de otro avión más, que relevará a uno de los “Golf”, como son conocidos por sus matrículas.

El nuevo ATR-72, que lleva el nombre de Rapadura, realizó el vuelo entre Tolousse y Las Palmas el pasado 5 de marzo. Nuestro amigo y colaborador Esteban González, con su notable maestría, nos envía estas dos primeras imágenes del nuevo avión, que ofrecemos a nuestros lectores.

Con estos cambios, la flota de Binter Canarias quedará formada por 18 aeronaves. La mayoría de los aviones están tripulados por NAYSA, mientras que unos pocos están a cargo de las las tripulaciones de la denominada Binter “original” y se rumorea que a mediados de años puede aparecer un nuevo operador del grupo con el nombre de Canarair.

El nuevo avión ATR-72 de Binter Canarias está operado por NAYSA

El nuevo avión, recién incorporado, en la cabecera 30 de Tenerife Norte

Fotos: Esteban González

En el momento preciso

9 marzo 2010

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Nuestro amigo y colaborador Esteban González, haciendo honor a su condición de excelente fotógrafo, se llevó esta mañana una agradable sorpresa cuando se encontraba apostado en su posición dominante en las proximidades del aeropuerto Tenerife-Sur, pendiente de los aviones comerciales que allí entran y salen, cumpliendo así con su afición de avezado “spotter”.

De pronto, un ruido poco común, su tamaño  y la velocidad a la que se desplazaba, le hizo advertir que se trataba de un avión militar y, en efecto, en cuestión de segundos apareció en el visor de su cámara este F-18 de la Fuerza Aérea Española, con base en Gando, que en un abrir y cerrar de ojos dejó ver su estilizada figura a modo de “poderoso ingenio de combate que vuela”, como le definiera uno de sus primeros pilotos, hoy en el rango del generalato del Ejército del Aire. El avión caza militar fue “cazado”, nunca mejor dicho, cuando hacía un vuelo a baja cota sobre el aeropuerto de Tenerife-Sur.  

Magnífico encuadre del F-18 español, sobrevolando el sur de Tenerife

El fotógrafo supo captar perfectamente el momento preciso

Fotos: Esteban González (www.estebangonzalez.es)

 Juan Carlos Díaz Lorenzo

Una de las obras de ingeniería más importantes que se han hecho en infraestructura aeroportuaria en Europa se encuentra en la prolongación de la pista de vuelo del aeropuerto de Madeira, un espacio porticado sobre 180 columnas en terrenos ganados al mar.

La obra impresiona apenas verla y nos aproxima a la importancia y la envergadura del proyecto. Los madeirenses, que tienen en el turismo su principal fuente de ingresos, tienen sobradas razones para sentirse orgullosos de una obra semejante. Las fotos de nuestro amigo Sergio Ferriera son un fiel reflejo de ello.

La isla de Madeira, al igual que La Palma o El Hierro, ofrece pocas posibilidades para construir un aeropuerto en condiciones, condicionado por la orografía del territorio. El aeropuerto de Madeira, conocido en sus comienzos como Aeropuerto de Santa Catarina y Aeropuerto de Funchal,  fue inaugurado el 8 de julio de 1964, con una pista de 1.600 metros de longitud, aunque los antecedentes de la aviación en la isla se remontan a 1957, cuando aterrizó un avión en una pista de tierra preparada al efecto, precisamente en el sitio donde hoy se levanta el moderno aeropuerto.

El aeropuerto de Madeira, en sus primeros años. Obsérvese la inclinación de la pista de vuelo

No obstante, los vínculos de Madeira con la aviación comercial son más antiguos, pues su magnífica bahía fue utilizada, desde 1952, por los hidroaviones de Aquila Airways, en su ruta Londres-Lisboa-Funchal-Gran Canaria, atendida por aparatos Short Sunderland y Short Solent. Otro día escribiremos de este interesante tema.

Bonita foto del despegue de un hidroavión Short Solent de Aquila Airways en la bahía de Funchal

La apertura del aeropuerto abrió Madeira al continente y posibilitó un mayor flujo de viajeros que iban y venían al continente, aunque el transporte marítimo seguía teniendo una preponderancia mayor y, de hecho, los trasatlánticos portugueses de la emigración también hacían escala en Funchal, camino de las colonias de África y de América.

En 1972, las limitaciones operativas de la pista de aterrizaje y el desarrollo del turismo, hicieron pensar en una ampliación que permitiera no sólo un mayor flujo de turistas, sino también la posibilidad de escalas de vuelos internacionales. El encargado del proyecto fue el ingeniero Edgar Cardoso y, un año después, fue inaugurado un nuevo edificio terminal capaz de recibir medio millón de pasajeros anuales.

Un desgraciado accidente, ocurrido el 19 de noviembre de 1977, en el que un avión Boeing B-727 de TAP no consiguió despegar –con un saldo de 131 muertos y 33 supervivientes-, hizo saltar todas las alarmas sobre las dificultades del aeropuerto, razón por la cual, entre 1982 y 1986 las dimensiones de la pista se aumentaron a 1.800 metros y, al mismo tiempo, se amplió la plataforma de estacionamiento de aeronaves.

Sin embargo, Madeira necesitaba un aeropuerto más grande y, por esa razón, el ingeniero Antonio Segadaes Tavares evolucionó sobre los estudios del ingeniero Cardoso y planificó una nueva ampliación de la pista de vuelo. Había un problema mayúsculo a resolver. No había espacio físico posible, por lo que la solución vino con la construcción de una parte de la pista en terrenos ganados al mar.

La pista del aeropuerto de Madeira, en su estado actual, mantiene la inclinación del tramo antiguo

Paniorámica aérea del aeropuerto de Madeira, en la actualidad

Las obras, dada su complejidad, llevaron su tiempo, hasta que el 15 de septiembre de 2000 fueron inauguradas con los fastos de rigor, teniendo, desde entonces, 2.781 metros de extensión. Desde entonces, el aeropuerto madeirense está capacitado para recibir aviones del tipo A-340 y B-747. Además, para un mejor aprovechamiento, la base de la prolongación de la pista de vuelo ha sido aprovechada para pistas deportivas y aparcamientos.

La pista de vuelo, marcaciones 5-23, figura entre las más difíciles del mundo por la peligrosidad de sus aproximaciones, debido a las turbulencias generadas cuando el viento en los rumbos 300º y 020º es superior a los 15 nudos. Durante las maniobras de aproximación, los vientos ascendentes y descendentes muy próximos al contacto con la pista, pueden verse complicadas por los flujos de vientos racheados.

La pista de vuelo se asienta en terrenos de dos municipios insulares

La nueva terminal del aeropuerto madeirense es moderna y funcional

La autovía que enlaza con Caniçal pasa por debajo de la pista de vuelo

Tramo de la pista de vuelo correspondiente a la última ampliación

A-319 de TAP maniobrando en la pista del aeropuerto de Madeira

El aeropuerto tiene otra peculiaridad: la fuerza ascendente cuando la aeronave sobrevuela la pista, provocando la sensación de que el avión no quiere aterrizar. Debido a estas características, la autoridad aeronáutica de Madeira exige a los pilotos un permiso especial para poder operar en el mismo, circunstancia que vivimos muy de cerca cuando quien suscribe fue directivo de Binter Canarias y se programaban vuelos entre Tenerife, Las Palmas y Funchal.

Una obra tan singular como la ampliación del aeropuerto de Madeira tenía que tener un reconocimiento adecuado. En 2004, la Asociación Internacional de Puentes e Ingeniería Estructural (IABSE), en su reunión anual celebrada en Shangai (China), concedió su premio 2004 IABSE a la citada obra, reconociendo, así, su notable envergadura y la aportación tecnológica y social.

Panorámica exterior de las columnas que soportan la ampliación del aeropuerto de Madeira

Detalle de las columnas y del espacio porticado que sustenta

Vista parcial de las columnas perfectamente alineadas para cumplir con su función

Aspecto de la ampliación teniendo al fondo el límite de la pista antigua

Perfecta alineación de las columnas exteriores, acaso evocación de la arquitectura clásica

Fotos: Sergio Ferreira (sergio@cruises). Archivo histórico y fotos actuales.