Las “colitas” de los aviones bolivarianos

6 marzo 2013

Javier Ortega Figueiral (*)

Dos horas y media separan los aeropuertos de Caracas-Simón Bolivar y La Habana-José Martí, una ruta que varios jets ejecutivos, entre ellos el ´air force one´ venezolano, un flamante ACJ, la versión VIP del Airbus 319, están haciendo continuamente en los últimos tiempos: son los aviones de Chávez y sus colaboradores, que han olvidado lo que el presidente prometió en sus primeros días de mandato.

Septiembre de 1999: en un acto singular y pomposo en La Carlota, una base aérea en el centro de Caracas, Hugo Chávez recuerda las fuertes desigualdades sociales del país. Detras suyo, varios jets ejecutivos del Servicio Autónomo de Transporte Aéreo del gobierno –SATA-. Estas aeronaves habían sido motivo recurrente en la campaña electoral, cuando el entonces candidato arremetía contra el segundo mandato de Rafael Caldera. Para Chávez el uso abusivo de jets privados por parte de miembros del gobierno y otros invitados eran “costumbres irregulares y criminosas” que había que abolir de raíz.

Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela se asoma por la puerta del A319

Para ello, ordenó tasar 23 aviones pertenecientes tanto a SATA como Petróleos de Venezuela para venderlos y destinar ese dinero al ´fondo único social´. Queriendo dar un ejemplo supremo de empatía con el pueblo, Chávez enfatizó que uno de los aviones en venta, era un Gulfstream de la flota presidencial, institución que debía ser la primera en predicar con el ejemplo de la austeridad, simbolizar el fin de la corrupción y de las llamadas popularmente “colitas en los aviones de PDVSA”, expresión similar a ´viajar de gorra´ en los aviones de empresas publicas como la poderosa petrolera.

El Gulfstream presidencial no se vendió, simplemente se trasladó a EEUU para su desguace. La foto está tomada en el desierto de Mojave

Tras ese acto no se volvió a hablar más de la venta de los aviones y tampoco se fiscalizaron las supuestos beneficios de una acción mas propagandística que real, puesto que simplemente consultando el registro venezolano de aeronaves, la mayor parte de aparatos de la petrolera como los Falcon 50 o 900 siguen volando sin cambios en su propiedad e incluso se han adquirido nuevos aviones, que se han matriculado tanto en el país como en Estados Unidos a nombre de Citgo Petroleum Corporation, la filial norteamericana de PDVSA. Por su parte, el simbólico avión de presidencia, no llegó a ser vendido sino que fue dado de baja por obsoleto y fue desballestado en el desierto de Mojave, EEUU.

El Airbus Bolivariano en Moscú.Vnukovo

Lejos de seguir la política de austeridad prometida, poco tiempo después se realizó una compra absolutamente inesperada en contradicción con sus duros alegatos contra el derroche. Durante una gira de Chávez por países asiáticos a finales del 99, el veterano Boeing 737 de la Fuerza Aérea sufrió el reventón de una rueda y el Emir de Qatar le invitó a seguir el viaje en un flamante Airbus 319 ejecutivo, avión que enamoró al venezolano. En cuanto llegó a Caracas negoció con el fabricante europeo la adquisición de un modelo idéntico al Qatarí para convertirlo en el avión presidencial bolivariano, al poco austero precio de 80 millones de dólares, incluyendo la decoración, confort VIP, equipos de trasmisión y otras características que distinguen a un avión de este tipo de sus homólogos comerciales, como por ejemplo su capacidad para solo 30 personas, cuando el mismo aparato en configuración comercial puede llevar 141 pasajeros.

El presidente Hugo Chavez, en chándal, charla con sus colaboradores en la zona privada del ACJ presidencial

La costosa compra del avión, que entró en servicio en 2001 fue polémica por innecesaria y excesivamente cara y lo siguió siendo por el uso excesivo que se le ha dado a la aeronave: no solo transportando a Chávez en largas giras, sino también en gesto de amistad, la cesión gratuita a otros mandatarios como Evo Morales, Daniel Ortega, Aleksandr Lukashenko o Mahmud Ahmadinyad, además de un buen número de cargos y profesionales cubanos, que han volado a cuenta de Venezuela. El anterior aparato presidencial, un Boeing 737-200 no fue vendido sino que se dijo que se convertiría en un aparato de uso popular “para que los pobres pudiesen viajar a sitios como Isla Margarita” (sic.), cosa que nunca sucedió. Las ‘colitas en los aviones’ se perpetuaron, como siempre, solo para algunos.

(*) Nuestro distinguido amigo y colega Javier Ortega Figueiral, experto en asuntos de transporte aéreo y marítimo, publicó este artículo el 10 de enero de 2013 en el periódico “La Vanguardia”

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3 comentarios to “Las “colitas” de los aviones bolivarianos”

  1. Ojalá que con esto todo en Venezuela se mejore.

    Más opiniones del asunto aquí: http://internacomercio.wordpress.com/2013/03/06/hugo-chavez-1954-2013/

  2. se puede ser electo eternamente.. aun siendo incapaz…..si se tiene billetera fiscal para pagar los votos.. sin que nadie pueda fiscalizar y menos uno que sea puesto por el gobernante…..//

  3. Fran said

    Muy buena entrada. Lo comparto en facebook!

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