Juan Carlos Díaz Lorenzo

Siguiendo las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA), Iberia y Vueling se han sumado a las compañías aéreas que han suspendido temporalmente sus vuelos a Israel, tras el disparo de un cohete desde la Franja de Gaza y su impacto en las proximidades del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv. Otras aerolíneas que operan en Israel han seguido la misma recomendación, a la espera de que se clarifique la situación y se garantice la seguridad. El reciente derribo del avión de Malaysia pesa mucho en el ambiente.  

La medida no ha gustado en Israel, por lo que afecta a sus intereses. El Gobierno sostiene que el aeropuerto es seguro para aeronaves y pasajeros. “No hay necesidad de que las aerolíneas suspendan los vuelos y recompensen así a los terroristas”, ha declarado el ministro de Transportes, Yisrael Katz. Lo cierto es que las recomendaciones de la FAA y la EASA han sido seguidas por varias grandes compañías (Delta, American, United, Lufthansa, Air France, KLM, Alitalia, Norwegian, Iberia, Vueling), mientras que British Airways y El-Al mantienen sus programaciones sin cambios.

La suspensión de vuelos a Israel es cautelar, hasta que se clarifique la situación

Foto: Óscar Martínez

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un ejemplo claro de la decadencia en la que se encuentra Iberia lo tenemos en la noticia publicada hoy en todos los medios nacionales, según la cual la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) abrió en 2012 un total de 57 expedientes sancionadores a la otrora compañía de bandera española, orgullo de este país y referente a nivel internacional. Sorprendentemente, Ryanair –frecuente foco de noticias– tiene en su haber menos expedientes que Iberia, con un total de 43.

Los expedientes están relacionados con aterrizajes, nivel de combustible para el vuelo y otros problemas que afectan a la correcta operatividad. Air Europa tiene 26 expedientes sancionadores; Air Nostrum, 21; Vueling, 15 y Aerolíneas Argentinas, 11. El total de expedientes abiertos por AESA en 2012 asciende a 493 y sólo entre Iberia y Ryanair aglutinan la quinta parte de las incidencias abiertas. Parece que los tiempos aquellos en los que “solo el avión recibe más atenciones que usted”, pertenecen a la historia.

¡Ay, Iberia… quien te ha visto y quien te ve!

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Serio, muy serio varapalo de la Agencia Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) y de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) a la compañía norteamericana Boeing y su recién estrenado modelo Boeing B-787 “Dreamliner”, al que entre ayer y hoy se le ha prohibido volar en EE.UU. y Europa hasta que se aclaren los problemas que se vienen registrando en este avión, según leemos en la prensa digital internacional.

En las últimas semanas se han producido una serie de fallos y entre ellos uno relativo al sobrecalentamiento de las baterías de litio instaladas en el morro del avión y que fabrica una compañía japonesa, GS Yuasa Corp., cuya investigación parece que se prolongará en el tiempo, de modo que la gran apuesta de Boeing para competir con Airbus se ha encontrado con un nuevo y muy complicado escollo.

Los incidentes del Boeing B-787 suponen un serio revés para Boeing

Hace unos días, Japón ordenó la paralización de la flota B-787 de ANA y JAL. Otras compañías operadoras del Boeing B-787 han seguido la misma medida de forma cautelar: United, Air India, Qatar Airlines, Ethiopian Airlines, LAN y LOT, que ayer precisamente lo estrenó con un vuelo en la línea Varsovia-Chicago. Las consecuencias han sido inmediatas: las acciones cayeron un 3,4 % y comienzan las demandas que piden indemnizaciones por daños y perjuicios.

El último incidente, ayer, obligó a un avión de ANA que cubría la línea Tokio-Ube a realizar un aterrizaje de emergencia, después de que la cabina fuera invadida por un olor extraño y humo. Las baterías, aunque fabricadas en Japón, han sido diseñadas por la firma francesa Thales, aunque todo está por determinar y tomará su tiempo. Lo que se discute, en estos momentos, es la externalización de una parte de la producción, con un retraso de tres años sobre la fecha inicialmente prevista.

Foto: Boeing