Juan Carlos Díaz Lorenzo

Miguel Concepción Cáceres ha hecho una admirable demostración de valentía en horas bajas y en unas declaraciones a Radio El Día, de las que también se hace eco el periódico El Día, ha dado un paso adelante y ha reconocido que las deudas que arrastran las empresas del Grupo SOAC, de las que es administrador único, oscilan entre 40 y 60 millones de euros. No es frecuente, desde luego, que estando en dificultades encontremos empresarios que salgan a decir lo que les sucede en los medios de comunicación. De ahí la decisión de someter sus bienes a lo dispuesto en la Ley Concursal a modo de “balón de oxígeno” para conseguir “reestructurar y adaptarse” a la nueva situación. Bien es verdad que en esa estimación, una horquilla de 20 millones de euros, entre 40 y 60 millones, es mucho dinero. 

En lo que nos interesa en esta sección, Islas Airways, compañía que Miguel Concepción compró a Francisco González Yanes y a otros socios minoritarios, está inmersa en concurso de acreedores e investigada por el Ministerio de Fomento, después de una denuncia de Binter Canarias por presuntas irregularidades en el cobro de las subvenciones del descuento de residente canario. Por lo que ha declarado el empresario palmero, en estos momentos está finalizando “la fase común” (examen de activos y pasivos) del proceso concursal para conocimiento de los acreedores y luego vendrá “la fase convenio”, en la que se diseñará un plan de viabilidad para cumplir con los acreedores y salir de la situación en que se encuentra. 

Sea Islas Airways o sea otra compañía, la competencia aérea es necesaria

Miguel Concepción confía en que cuando haya superado todo el proceso, que estima en unos cinco o seis meses, Islas Airways estará en condiciones de operar de nuevo, si es que para entonces renueva la autorización AOC, aunque hace una matización: “Y si no es esta compañía, que sea otra”. Es posible que el mencionado empresario –que conoció dificultades en otro tiempo y consiguió salir adelante, aunque las circunstancias de entonces eran diferentes a las de ahora– no necesite a Islas Airways como él mismo nos comentó en 2008, pero Canarias sí necesita competencia en el transporte aéreo, llámese Islas Airways o llámese como se llame, para hacer frente a la actitud de la marca comercial Binter, cuya “soledad” en los cielos de Canarias le lleva a actuar como ya conocemos. Estamos absolutamente seguros que muchos usuarios estarán echando de menos a los aviones de Islas, pese a que no apoyaran a la compañía cuando estaba volando. Suerte que el transporte marítimo se ha convertido en una alternativa en estos tiempos de crisis, con una política tarifaria que ha acercado más y mejor a los canarios. 

Lo cierto es que en tiempos de Miguel Concepción, Islas Airways vivió su mejor época cuando incorporó tres aviones nuevos, que fueron en su momento el canto del cisne del transporte aéreo en Canarias. Los otros aviones, herencia de la etapa anterior y entrados en años aunque bien mantenidos gracias al equipo liderado por dos ingenieros aeronáuticos procedentes de Binter, mantuvieron la operación con unas tripulaciones técnicamente solventes, que se aplicaron a fondo cuando se produjo una desbandada, en su mayoría de pilotos venezolanos, atraídos por la “nueva” Naysa controlada por los accionistas de Binter. Sólo que los que entonces pensaron que había sido una jugada maestra y dejaron en mínimos durante una temporada a Islas Airways, se les ha convertido en los últimos tiempos en un camino tortuoso (salarial y de condiciones laborales, se entiende) que parece no ha tocado fondo. Eso también lo saben los pilotos y TCP’s de Canairen su mayoría procedentes de Binter Canarias, pues el que se mueve no sale en la foto. Y a buen entendedor, con pocas palabras basta.  

Foto: Juan Ángel García León

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Spanair ha dejado unas deudas cifradas en 508,6 millones de euros, según los datos aportados por la administración concursal, ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de acuerdo con la investigación de los administradores nombrados al efecto, Grupo Gispert Abogados y Economistas y PWC Asesores de Negocios. El Juzgado Mercantil nº 10 de Barcelona es el competente en el asunto.

Los activos de la sociedad están valorados en 53,8 millones de euros y los créditos generados desde el inicio del procedimiento se elevan a 78,8 millones de euros, de los cuales la partida más importante corresponde a las indemnizaciones por despido de personal, cuantificado en 76,20 millones de euros. A fecha 30 de enero de 2012, Spanair presentó un concurso voluntario de acreedores con un pasivo superior a 475 millones de euros.

Spanair ya forma parte de la historia aeronáutica de este país

Foto: Óscar Martínez