Juan Carlos Díaz Lorenzo

Air Europa ha suspendido temporalmente la venta de billetes en Venezuela, debido a las dificultades que impone el control del sistema monetario, lo que hace difícil cambiar bolívares por dólares, algo que también afecta al resto de compañías aéreas que operan en el país. Se estima, según fuentes de la IATA, que el Gobierno bolivariano tiene bloqueados 2.600 millones de dólares correspondientes a la facturación de las aerolíneas, afectadas, además, por una devaluación del 30 %. La noticia ha corrido como la pólvora, pues la aerolínea española es una de las mejor afianzadas entre los pasajeros que vuelan a Venezuela desde España y Europa. 

Venezuela vive una hiperinflación que ha provocado la decisión gubernativa de incrementar la tasa de control de cambio de 4,30 a 6,30 bolívares por dólar estadounidense. Del estricto control se ocupa la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) y entre los sectores afectados por tales medidas figura la aviación comercial. American Airlines dejó de vender billetes por la misma razón hace varias semanas y ahora lo hace la compañía española –se estima que tiene retenidos unos cien millones de dólares–, que mantiene una programación de seis vuelos semanales entre Madrid y Caracas. 

Air Europa emplea su magnífico avión A-330 en los vuelos a Venezuela

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un informe de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) afirma que los vuelos internacionales en el país se están llenando de “pasajeros fantasma”, es decir, personas que adquieren un billete con la supuesta intención de viajar al extranjero y no lo hacen, ya que su interés consiste en obtener las dividas al cambio oficial y luego negociar con ellas en el mercado negro de los dólares en Venezuela, leemos en la prensa digital venezolana en referencia a un despacho de la agencia AFP.

Esta situación de “pasajeros fantasmas” tiene su origen en el férreo control cambiario que rige en el país desde hace más de una década, pues la compra de dólares y otras divisas extranjeras sólo se autoriza a través de dos mecanismos oficiales adscritos al Banco Central de Venezuela: Cadivi (Comisión de Administración de Divisas), que permite un máximo anual de 3.000 dólares en tarjetas de crédito en función del destino y el Sicad (Sistema Complementario de Administración de Divisas, que subasta dólares y están permitidos a los pasajeros. En ambos casos es obligatorio que la persona que vaya a viajar presente el billete correspondiente.

La picaresca afecta a la ocupación de los vuelos que salen de Venezuela

La insuficiencia de los dólares oficiales ha dado origen a un mercado paralelo, en el que se paga seis y siete veces más la tasa de cambio oficial. De ahí que según el informe de ALAV se registre algo más de un 30 % de pasajeros no presentados (no show) a los vuelos y, paralelamente, la ley impide a las aerolíneas vender un porcentaje mayor de plazas para evitar “overbooking” y una mayoría pide la devolución del importe del billete, lo que origina pérdidas económicas a las compañías aéreas. 

De ahí que para atajar de algún modo la sangría que supone esta picaresca, ALAV y Cadivi han acordado que los pasajeros que soliciten la devolución de sus pasajes tienen que demostrar que no fueron utilizados para tramitar su cupo en dólares. Aún así, sin que los pasajeros pidan las devoluciones, las ocupaciones de los vuelos registran entre un 15 % y un 20 % de asientos vacíos.

Cadivi ha impuesto otros mecanismos de control, como limitar los dólares disponibles para ciertos vuelos y exigir informes detallados de los pasajeros a su regreso mediante declaraciones juradas, así como guardar las facturas por si un día les aparece una inspección. Al mismo tiempo, las compañías aéreas están pasando a Cadivi las listas de pasajeros que adquieren billetes para vuelos internacionales y no viajan, como una forma de controlar que las solicitudes de dólares para viajar sean legítimas.

Foto: Tave Myliu