Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un sindicato llamado Unión Profesional de Pilotos de Aerolínea (UPPA), escindido en 2013 de Sepla, cuya decadencia en los últimos tiempos es manifiesta, lidera la negociación del primer convenio colectivo en Iberia Express, leemos en el periódico económico Cinco Días. Por lo pronto representa a la mayoría de los 103 pilotos que tiene la filial “low cost” salarial del Grupo Iberia –las tarifas siguen igual de caras en aviones estrechos e incómodos para el pasaje– y su principal dirigente en la sección sindical es Juan Manuel Núñez, comandante de Air Europa.  

La mencionada UPPA ha tomado forma en su corta vida. Descontentos con la línea seguida por el Sepla en Air Europa, un grupo de pilotos decidió emprender una nueva aventura sindical y está a punto de cerrar el primer convenio colectivo de Iberia Express. Los pasos dados son significativos. La semana pasada celebró su primera asamblea general en la que se presentó la política sindical del colectivo y se aprobó el reglamento. Ahora toca expandirse a otras aerolíneas. No parece un empeño difícil.

UPPA ha desbancado a Sepla en la representación sindical en Iberia Express

Foto: Bene Riobó

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La firma del convenio colectivo de Iberia marca un antes y un después en la historia de la compañía en diversidad de factores. Entre ellos, el relacionado con los salarios del personal, que entra en una nueva dimensión. El modelo parece copiado o al menos inspirado en el aplicado en la marca comercial Binter Canarias. Nada nuevo bajo el sol de lo que es la tónica general en los últimos años. Sólo que a cambio de la reducción salarial, las tarifas siguen igual o más caras y la incomodidad en los asientos es la tónica dominante.

Un piloto de Iberia –dejando fuera a los “bramanes”, especie en extinción– cobraba antes de los ajustes en torno a 67.000 euros anuales y quienes se incorporen en el futuro rondarán los 35.000 euros, empezando por la cola. Y los TCP’s, en torno a 20.000 euros anuales y también desde lo más bajo del escalafón, leemos en la edición digital del periódico económico Cinco Días. Además, en el nuevo convenio queda claro que hay que producir más y, mientras tanto, parece que se vislumbra el futuro de la flota, con la posible llegada del Boeing B-777 o Airbus A-350.

De momento la flota de largo recorrido se ha renovado con un lote de Airbus A-330

Foto: Curimedia

Paz laboral en Iberia

13 febrero 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Es una buena noticia para todos, después de un largo proceso de negociación que ha ocasionado un considerable desgaste a las partes. Iberia y el Sepla han alcanzado un principio de acuerdo, que deberá ser ratificado por la asamblea de los pilotos, para darle una vuelta a la situación en la que se encuentra la compañía y entrar en la senda de reconducir su presente y su futuro, con la adopción de cambios estructurales razonables y asegurar su viabilidad. La negociación con el personal de tierra sigue abierta y es previsible que todavía dure unas semanas más. La garantía del empleo es la baza innegociable de los sindicatos. 

Al final, Sepla ha tenido que ceder y aceptar la congelación salarial hasta 2015 y la condición de que los incrementos salariales estarán sujetos a la rentabilidad de la compañía del grupo IAG, a partir de entonces, además de facilitar el crecimiento de la matriz como el de la filial “low cost” salarial Iberia Express y algunos aspectos relacionados con la operación en la terminal T-4 de Barajas. Hace unos días, los sindicatos Sitcpla, CTA Vuelo, CC.OO. y UGT llegaron a un acuerdo sobre productividad, con un límite anual de 900 horas de vuelo en corto y largo radio. Sin embargo, la organización sindical mayoritaria, Stavla, ha quedado fuera del documento.

La paz laboral en Iberia es buena para todos. Y no solo para los contendientes

Foto: Louis

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hemos leído hoy en el periódico digital preferente.com algo que se rumoreaba desde hace unos días. Los pilotos de Binter Canarias han visto recortado su salario en un 40 % en el último mes, después de que la compañía se descolgara del convenio colectivo –respuesta de la patronal ante el cansancio en no encontrar una salida razonable–, dando por finiquitada su vigencia y desde mediados de octubre, la plantilla está bajo el paraguas del Estatuto de los Trabajadores. Algo que, al parecer, no tiene precedentes sobrados.

De modo que dicho en pocas palabras, aplicado el recorte salarial del 40 %, las condiciones económicas y salariales de los seis pilotos que le quedan a Binter Canarias –o Binter A, para entendernos, la compañía original a la que le queda un solo avión respecto de las filiales “low cost” salariales llamadas Binter B (Naysa) y Binter C (Canair), que tienen a su cargo el grueso de la operación regional– son inferiores a las que tienen las tripulaciones de Naysa y Canair.

Hace mucho tiempo que la marca comercial Binter Canarias vuela puntual

Poco han tardado los dirigentes locales del sindicato Sepla en sentirse apesadumbrados ante el sombrío panorama. Habría lío, que dirimirán los tribunales, pero la posición de los afectados es absolutamente irrelevante en la marcha de la compañía aérea que controla Rodolfo Núnez en primera persona. En su día prometió que volvería y lo cumplió. Lo que no se imaginaron entonces quienes en otro tiempo le escucharon la profecía, es que volvería como ángel vengador.

Desde el Sepla se emplean términos para catalogar la decisión de dejar de aplicar de manera unilateral la actividad del convenio como “desafortunada” e “injusta”… Dice Jorge López del Amo, presidente de la sección sindical de Binter Canarias, que “estábamos dispuestos a aumentar la productividad y a que se eliminaran las comidas y el parking siempre y cuando siempre se nos garantizaran los puestos de trabajo, pero Binter dio por finalizado el convenio”.

En su día, lo sabemos de buena fuente, quien manda en Binter les ofreció adaptarse a los nuevos tiempos y dar un paso al frente para formar parte de Canair. Unos lo hicieron y otros no. Cada cual es libre de decidir lo que estime más conveniente y en aras de la defensa legítima de sus intereses. Faltaría más. Pero parece que el maní se ha acabado. Indemnizaciones –millonarias en algunos casos– facilitaron la salida del grueso de pilotos de la Binter original y los que resistieron se han enfrentado a lo que parece inexorable. Salvo que la justicia dictamine lo contrario. Por supuesto.

Foto: Tave Myliu