Juan Carlos Díaz Lorenzo

La avalancha de noticias referidas al derribo del avión Boeing B-777 de la compañía Malaysia cuando sobrevolaba el espacio aéreo de Ucrania, tiene todavía muchos interrogantes abiertos. Por lo que se ha informado en medios militares, el protagonista del derribo es un misil tierra-aire Buk, desarrollado en tiempos de la URSS y perfeccionado en los últimos años por Rusia y está en poder de ambos contendientes. Quienes lo activaron y dispararon tienen sobre sí la muerte de 295 personas, de ellos 283 pasajeros.

En las últimas horas circulan en las redes sociales y en los periódicos digitales imágenes y supuestos audios captados a los rebeldes, en los que reconocen la autoría, aunque en sus conversaciones se refieren a un avión Antonov AN-26. Fuentes rusas han dicho, además, que el destino del misil era el avión del presidente Putin, pues ambos, vistos a una distancia grande, tienen unas formas y unos colores similares y se habían cruzado sobre el cielo de Varsovia a nivel de vuelo 330 con una diferencia de poco más de treinta minutos.

Una de las ruedas del tren de aterrizaje, entre el amasijo de restos

Los contendientes de la zona de guerra se cruzan mutuas acusaciones

Entre tanto siguen las acusaciones entre unos y otros. El servicio de inteligencia de EE.UU. informó poco después de conocida la noticia que el avión había sido derribado por un misil, pues había sido captado en radar, aunque desconocía su autoría. El avión cayó envuelto en una bola de fuego en las proximidades de la localidad de Grabovo y los restos están esparcidos en un radio de unos 15 kilómetros. El presidente de Ucrania niega la autoría del disparo y se ha referido al suceso como “acto terrorista”. Mientras, el líder de la autoproclamada República Popular de Donetsk desmiente que sus fuerzas estén en posesión de misiles con ese alcance. Los insurgentes separatistas dicen que han localizado las dos “cajas negras” del avión derribado y una misión de la OSCE se dirige a la zona.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha informado de que había advertido de la situación potencialmente peligrosa de la zona, por la presencia de más de un proveedor de tráfico aéreo en las regiones de Simferopol y Dnepropetrovsk. La compañía malaya afirma que la OACI le confirmó la seguridad de la ruta. Los contendientes han mostrado su disposición a un alto el fuego de tres días para la evacuación de los cadáveres de la catástrofe aérea, que se ha cebado en Malaysia Airlines. Hace cuatro meses desapareció misteriosamente otro avión del mismo modelo y compañía.

Fotos: twitter

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La compleja situación en la que vive el conflicto militar entre Ucrania y Rusia se ha agravado en las últimas horas con la trágica noticia del derribo con un misil de un avión Boeing B-777 de la compañía Malaysia Airlines, cuando sobrevolaba el espacio aéreo en el este de Ucrania. No hay supervivientes entre las 295 personas que viajaban a bordo. La caída se ha producido a unos ochenta kilómetros de la ciudad de Donetsk.

El avión derribado cubría la línea Ámsterdam-Kuala Lumpur y era del mismo modelo desaparecido misteriosamente hace unos meses. Volaba a una altura de 33.000 pies (10 kilómetros) y aunque debía sobrevolar espacio aéreo de Rusia, se perdió el contacto con la aeronave cuando sobrevolaba Ucrania. El asunto es de extrema gravedad. Las fuerzas militares ucranianas y los prorrusos de Donetsk se han apresurado a desmentir que hayan efectuado disparos capaces de alcanzar blancos en el aire.

La columna de humo sitúa la posición donde cayó el avión malayo

Foto: twitter