Monarch suprimirá mil empleos

15 septiembre 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Monarch Airlines negocia con sindicatos y trabajadores un recorte de su plantilla, que afectará a un millar de personas. Para los que mantengan su puesto de trabajo, además de recortes salariales y en las aportaciones a sus pensiones, se les exigirá un aumento de la productividad en torno a un 25 %, informa “The Times”. La aerolínea británica arrastra pérdidas y los propietarios se niegan a inyectar más dinero sin antes meter tijera. 

Monarch Travel Group también ha decidido abandonar el tráfico chárter para convertirse en una aerolínea “low cost”. A partir de abril de 2015 se centrará exclusivamente en los vuelos regulares, que en la actualidad representan el 85 % de su programación, aunque ofrecerá asientos a los touroperadores habituales, La compañía suprimirá algunos destinos de larga distancia y la flota de aviones se reducirá de 42 a 30 unidades.

Monarch Airlines recortará su plantilla en mil personas y quiere ser una “low cost”

Foto: Martin J. Galloway

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Finalmente, Alitalia y Etihad Airways han hecho público hoy el acuerdo principal sobre los términos y condiciones por los que la compañía Alitalia regirá sus destinos a partir de ahora, después de la sociedad propietaria de la aerolínea de Emiratos Árabes Unidos haya desembarcado en el capital social de la italiana con el 49 % del paquete de acciones, lo que se traduce en una inyección económica de unos 500 millones de euros. Como en el boxeo, el acuerdo ha llegado “in extremis” para el perdedor, pues se dice que en agosto próximo se quedaría sin liquidez.

Todavía quedan flecos por resolver antes de que la operación concluya y consiga el visto bueno de las autoridades competentes. En todo caso, es sabido que se irán a la calle entre 2.600 y 3.000 trabajadores y se procederá a liquidar la deuda de la compañía italiana, que ronda los 560 millones de euros. La dirección de Alitalia era reticente a aceptar las duras condiciones de los árabes, pero al final ha entrado por el aro –con la anuencia del Gobierno italiano–, pues se trata de la última oportunidad frente a la quiebra.

La llegada de capital árabe salva de la quiebra a Alitalia, aunque impone condiciones

Foto: Kork Vermeulen

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Estamos muy pendientes de las noticias relacionadas con el plan de ajuste propuesto por el mediador Gregorio Tudela, en el conflicto de Iberia. Por lo que leemos en la prensa económica especializada, IAG dio ayer su visto bueno y parece que hoy existe una mayoría sindical a favor, lo cual puede dar un giro positivo en cuestión de horas. De ser así, serían 3.141 los trabajadores afectados, es decir, 666 menos que la previsión última de 3.807 despidos.

Aunque los sindicatos inicialmente han dicho sí, han pedido tiempo para que se pronuncien los órganos de decisión y si todo va bien el próximo miércoles puede haber acuerdo definitivo y paz en la soliviantada plantilla de Iberia, que ha respondido con contundencia al plan empresarial. Se prevén 2.256 bajas en personal de tierra, 627 TCP’s y 258 pilotos, en su mayoría por la vía de prejubilaciones y otros acuerdos. Mantenimiento y handling se mantienen dentro de la estructura de Iberia.

Por lo que ha trascendido, el ajuste en la plantilla se producirá entre 2013 y 2015. Pilotos y TCP’s tendrán un recorte salarial del 14 % y el personal de tierra del 7 %. Cualquier cuestión salarial queda congelada hasta 2015. Iberia retirará el ERE presentado el 12 de febrero y renuncia a descolgarse del convenio suscrito el pasado primero de marzo.  Los sindicatos harán lo propio: desconvocar las huelgas anunciadas a partir del 18 de marzo, lo cual traería tranquilidad a los desplazamientos de la Semana Santa en ciernes. Y queda claro que hay que trabajar más, rendir más y procurar ser más competitivos y eficaces.

Si el miércoles próximo hay acuerdo, estaremos en puertas de la paz laboral

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Día muy tenso el vivido hoy en la terminal T-4 del aeropuerto de Madrid Barajas con las protestas de unos ocho mil trabajadores de Iberia contra el ERE anunciado que afecta a unos 3.800. Hay cinco detenidos por enfrentamientos con la policía en el primero de los cinco días de huelga convocados para esta semana. El lío ha estado en tierra, pues en lo que se refiere a vuelos, salvo los cancelados, el resto se han cumplido con relativa normalidad.

Por las imágenes que hemos visto en televisión, ha habido pasajeros que se han molestado mucho porque han perdido sus vuelos y otros que han aplaudido la acción de protesta. El caos circulatorio para acceder al aeropuerto ha sido mayúsculo. El lema coreado, muy claro: “Todos juntos podemos, Iberia no se desmantela”. El paro ha sido secundado, según fuentes sindicales, en un 95%. No se recuerda respaldo tan mayoritario por parte del personal de la compañía. Saben que en la calle hace frío y las cosas están muy complicadas.

El ERE en curso pretende adelgazar a Iberia de manera muy importante

Hasta el próximo viernes se extenderá la primera tanda de paros, que ha provocado la cancelación de algo más de 1.200 vuelos, de los que la mayoría corresponden a Iberia (39%), Vueling (29%) y Air Nostrum e Iberia Express (30%), pues Iberia presta servicio de “handling” a las compañías de su propio grupo y a otras que lo tienen contratado. Esfuerzos monumentales por parte del personal de servicio para tratar de recolocar a los pasajeros afectados, los que han podido y al resto se les ha devuelto o devolverá el dinero de sus billetes.

La convocatoria sindical es amplia (CC.OO.,UGT, USO, Asetma, Sitcpla y CTA-Vuelo) y representa al 93 % de la plantilla. Los señores del Sepla no tienen prisa y dicen que se sumarán en marzo. Y el sindicato de los TCP’s, llamado Stavla, dice que apoya con firmeza, pero al igual que el Sepla, no ha suscrito la convocatoria de sus compañeros de tierra, a pesar de que también les afecta. Mientras, desde el Gobierno llaman a encontrar una solución. No parece fácil con la que se les viene encima.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hemos seguido muy de cerca en esta sección la evolución del conflicto de Iberia. Los episodios se van sucediendo y confirmando a medida que pasan los días y ahora la noticia se centra en 3.807 despidos que, vía un invento llamado ERE, pretenden adelgazar la estructura laboral de la otrora compañía de bandera española. Están muy lejanos los tiempos en los que Iberia era la gran Iberia que enorgullecía legítimamente a este país, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Esos 3.807 despidos representan el 19 % de la plantilla, de los cuales 2.640 corresponden a personal de tierra (se trata del segmento más afectado), seguido de 760 tripulantes de cabina o TCP’s y 320 pilotos. Y también hay fechas para que vayan pasando por caja a razón de 20 días por año trabajado: del 14 de marzo al 31 de diciembre. No se dice nada de los directivos, lo que nos hace suponer que todos ellos mantienen su garito, a pesar de su discutible gestión.

Al final el recorte de la plantilla afectada por el ERE se sitúa en el 19%

Conviene recordar que fruto de un sueño de madrugada IAG -que así se llama el holding que controla Iberia en combinación con British Airways- planteó inicialmente 4.500 despidos. Suerte que el Gobierno y los propios trabajadores plantaron cara a semejante intención y aún así el resultado es el que conocemos. El personal está muy enojado y los sindicatos cumplen con su papel y ya les hemos escuchado en las últimas horas hablando por la radio argumentando sus razones. Habrá conflicto sí o sí, pese a la petición ingenua de la dirección de Iberia de que no lleven a cabo la huelga anunciada.

Dice Iberia que entre 2008 y el tercer trimestre de 2012 ha perdido algo más de 850 millones de euros y que ello les obliga a tomar “drásticos recortes” y mejora de los ingresos. Vale. Lo que no dice es qué han dejado de hacer durante todo este tiempo para tratar de reconducir la situación con eficacia y si realmente las decisiones tomadas han sido las más adecuadas, o se han sometido a los intereses del lago inglés de IAG para llegar a este extremo a costa del buen nombre y la excelencia profesional del personal de Iberia.

Foto: Óscar Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por primera vez en la historia publicada, los pilotos de Iberia están viendo en serio peligro sus puestos de trabajo y, al contrario de lo que había sucedido hasta ahora, han decidido adelantarse a los acontecimientos con una propuesta, posiblemente insuficiente, de una rebaja salarial del 10 % y un aumento medio, en igual porcentaje, de la productividad. Nada que ver con acciones del pasado del elitista sindicato Sepla, cuya pérdida de fuelle es notoria.

Los pilotos le han visto esta vez las orejas al lobo, que no tiene, precisamente, piel de cordero. La intención es que la compañía aparque el Plan de Transformación que les afecta de lleno. Y, miren por dónde, en la prensa nacional leemos expresiones tales como su disponibilidad a “hacer los esfuerzos necesarios”. Sigan haciendo números señores pilotos porque, hasta donde sabemos, la propuesta salarial del diez por ciento es insuficiente. Es decir, menos sueldo (de por sí ya bueno, y en eso nada tenemos que objetar) y más productividad.

Salvar el empleo y mejorar la productividad, eslabones necesarios

Como ya hemos publicado, y es de dominio público, la dirección de Iberia pretende ejecutar el mayor despido colectivo de la historia de España. Nada menos que 4.500 empleos de un plumazo, en aras de la viabilidad de la empresa, según dicen, lo que supone el 21,4 % de la plantilla y de ellos, 537 pilotos (38 %).  La reorganización de Iberia, aunque necesaria, es preocupante en los términos que pretende llevarse a efecto. Quizás se les vaya la mano a sus directivos con sueldos millonarios y su vida resuelta, que obedecen los dictados de IAG, un holding en el que manda British Airways.

Los pilotos, insistimos, le han visto las orejas al lobo y más de medio millar de ellos tienen un pie en la calle. Quizás no con tan jugosas indemnizaciones como cabría esperar, es posible, pero en la calle. Y como se vuela en Iberia no se vuela en otra compañía. Pasa lo mismo con Binter Canarias, en otro tiempo moneda de cambio de los señores del Sepla, cuya matriz ha sido literalmente desmantelada y ahora la marca comercial es atendida por dos “low cost” salariales llamadas Naysa y Canair, porque el precio de los billetes –desaparecidas las tarifas más económicas- están más caros que nunca. Y es que los usuarios estamos pagando el desmantelamiento de la primera. Así de claro.

Un último apunte, por ahora, de cómo está cambiando la mentalidad del elitista sindicato de pilotos reinante en Iberia. Hablan de la reorganización de las horas de vuelo, del coste de la hora bloque, de incidir especialmente en el corto y medio radio, de hacer escalas más cortas, de menor tiempo de descanso… ¡qué cosas! Quien lo hubiera dicho hace un tiempo atrás. Ni en sueños. Ha tenido que aparecer el lobo blandiendo la guadaña del despido colectivo descomunal para que cambien algunas mentalidades, ideas y posturas. Todavía nos cuesta creerlo.

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

No tenemos a pie de calle la impresión de que Iberia vaya a desaparecer, como tampoco tenemos la impresión de que la fusión con British Airways haya sido beneficiosa para la parte española. En todo caso, si Iberia desaparece tendrá culpables con nombres y apellidos y esos son los gestores que actualmente tiene la compañía, incapaces de reconducir la situación pese a los millonarios salarios que cobran a costa del esfuerzo de sus trabajadores a los que ahora quieren liquidar y de los atribulados pasajeros, que pagamos por adelantado.

El presidente de Iberia, Antonio Vázquez, ha cometido a nuestro juicio un grave error de estrategia de comunicación, al enviar un correo electrónico a los clientes de la compañía –entre los que nos encontramos- en el que nos explica sus argumentos para defender lo indefendible, como es echar a la calle a 4.500 trabajadores y lamentar la huelga que los sindicatos han montado para diciembre. No dudamos que sea preciso adelgazar la estructura de Iberia, pero una cosa es eso y otra bien distinta semejante despropósito.

El futuro de Iberia pinta difícil y algunos lo complican más

Si su deseo es poner a la opinión pública en contra de los trabajadores de Iberia, ha dado en hueso duro. ¿Qué es lo que quiere?, ¿qué los trabajadores, los que van a echar y los que se quedan les aplaudan su decisión? ¿cómo se atreve a decir que la huelga es injustificada cuando la guadaña cortará las cabezas de 4.500 trabajadores?, ¿cuántos directivos ineficaces se van a ir a la calle?, ¿dónde están los sacrificios de los directivos con salarios millonarios y resultados desastrosos?

En el bla, bla, bla del correo del presidente de Iberia dice que es un deseo llegar a una solución negociada con los sindicatos para “salvar el máximo número posible de puestos de trabajo” y garantizar el futuro de la compañía. La misma que ellos han llevado con su dudosa gestión a esta situación. Los clientes estamos hartos de todo esto. Si los actuales gestores de Iberia han sido incapaces de hacer frente a los desafíos externos y a la competencia, no puede ser culpa de los trabajadores. Y quede patente que del mismo modo que casi siempre somos críticos con los procedimientos del sindicato elitista Sepla, no podemos ser complacientes con esta decisión empresarial que traerá mayor desencanto y desesperación a la clase trabajadora de este país.

Foto: Óscar Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Era una cuestión cantada y ya conocemos las fechas de las seis fechas de huelga convocados por los sindicatos de Iberia para los días 14, 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre.  La convocatoria está firmada por UGT, CC.OO., USO, Asetma, Sitcpla y CTA-Vuelo. ¿Y el Sepla? Pues no, los señores pilotos dicen que la apoyan pero no secundan la convocatoria. En realidad, no les hace falta. Estrategia astuta, que pone en evidencia el poco aprecio que sienten por los demás colectivos.

Los paros están fijados después del puente de la Constitución y antes de Navidad, para evitar echarse en contra a la opinión pública, lo cual no obstante tendrá su incidencia en los miles de pasajeros que en esas fechas precisan del transporte aéreo para sus desplazamientos. El argumento está claro: contra el despido de 4.500 trabajadores en números redondos, en el que se proyecta como el mayor despido colectivo de la historia de España.

El futuro de Iberia se presenta complicado y no ha hecho más que empezar

Se quejan los trabajadores de que la compañía no tiene un plan de crecimiento que salvaguarde los puestos de trabajo, sino todo lo contrario. Y dicen que “la arrogancia y la prepotencia no son planteamientos para sentarse a negociar con los trabajadores”. Sin embargo, algo está cambiando en la mentalidad sindical, cuando uno de sus dirigentes, Francisco Rodríguez, portavoz del sector aéreo de UGT, ha dicho que “esperábamos del gestor un plan de crecimiento. Iberia cambia radicalmente sin que nada haya pasado y pasa a decrecer. Tiene que haber un plan alternativo, estamos dispuestos a negociar. Sabemos que tenemos que asumir un incremento de productividad, contención de salarios, nos movemos en un marco de competencia grande, pero no queremos asistir al desmantelamiento ordenado de la compañía”.

Hay otras perlas que no tienen desperdicio, tales como “los actuales gestores actuales no son eficaces, han tirado la toalla y están regalando la empresa” (…) “a los trabajadores les interesa más que a nadie que su empresa funcione” (…) “IAG tiene voluntad de destruir, y nosotros pedimos que construyan, no que destruyan. Nos sentaremos a hablar, pero se pierde dinero cuando el gestor no hace su papel. Iberia ganó 1.400 millones de euros entre 2001 y 2008, de manera que hay que preguntar al gestor en qué parte no está gestionando” (…) “detener el plan de desmantelamiento, que Iberia se siente a hablar de un verdadero plan de viabilidad y crecimiento de compañía”.

Foto: Rubén Cabrera Jiménez

4.500 despidos en Iberia

10 noviembre 2012

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Noticia dramática. Iberia despedirá nada menos que a 4.500 trabajadores, es decir, el 25 % de su plantilla. Dicen desde la compañía que es para salvar 15.500 puestos de trabajo y no se descartan nuevos recortes.  Se habla de bajar salarios, reducir la capacidad de asientos y, en consecuencia, el número de aviones y que el corto radio de vuelos nacionales sea operado por la filial Iberia Express.

La ha dicho IAG, sociedad resultante de la fusión de Iberia y British Airways. La compañía española sigue siendo la gran perdedora mientras homónima británica salva los muebles y amplía su cobertura en el tráfico latinoamericano, uno de los nichos de mercado de Iberia.  Por lo que se ha publicado, con la reducción de costes laborales y la ampliación “low cost” –por mucho que la compañía se empeñe en decir lo contrario- pretenden ahorrar unos 450 millones de euros en 2015.

Los sindicatos ya están avisados de lo que se avecina. Habrá lío, no lo pongan en duda. Es posible que diciembre sea altamente conflictivo. A río revuelto, ganancia de pescadores. Desde las centrales sindicales están pidiendo el desmantelamiento de la fusión con British Airways, que ha dejado a la compañía española en una situación muy comprometida. Iberia se verá reducida en personal, aviones y en rutas. Circulan cifras que afectan a pilotos, TCP’s, mantenimiento, administración… Otros ocuparán su espacio. Otras ganan. Y eso no es bueno.

Negros nubarrones se ciernen sobre el futuro inmediato de Iberia

Foto: Óscar Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Una treintena de trabajadores de tierra de la compañía Islas Airways fueron despedidos ayer, informan fuentes de los propios afectados. La medida afecta, sobre todo, al personal de la sede central (administración, control de espacio, comercial) y en algunos aeropuertos, lo cual es sintomático de la complicada situación por la que atraviesa la empresa.

Como publicó “Diario de Avisos” en su edición del pasado 27 de mayo y nos hicimos eco en esta misma sección, la compañía Islas Airways había enviado cartas a su personal de tierra informándoles de reducciones salariales y de la jornada laboral, que se calcula afecta a la mitad de la plantilla.  Parece ser que la reducción salarial también afecta a los pilotos y los TCP’s, aunque en este colectivo todavía no hay despidos, ya que si los hubiera sería a costa de reducir su actividad.

Islas Airways atraviesa por momentos difíciles

En los meses pasados hubo problemas para el pago de las nóminas, factor que se consiguió resolver posteriormente. A estas dificultades, según el decano de la prensa de Canarias, se suma la investigación puesta en marcha desde el Gobierno central por presunto fraude de las subvenciones a los residentes canarios, tras una denuncia presentada por Binter Canarias. Desde la compañía lo han desmentido, pero parece que el expediente sancionador aún no está resuelto.

Como ya habíamos dicho, en los últimos meses han abandonado Islas Airways destacados directivos, entre ellos Abelardo Martínez Ripoll, que desempeñó el cargo de delegado del consejo (actualmente está al frente de Canair, la tercera operadora de Binter) y el comandante Mario Goldberg, director de Operaciones.

Goldberg, nacido en Venezuela, llegó a Canarias en 2001 con el encargo del empresario canario-venezolano Francisco González Yanes (entonces propietario de Santa Bárbara Airlines) para la puesta en marcha de la nueva aerolínea regional, que comenzó a volar en 2003. En 2007 la compró  el grupo SOAC, propiedad de Miguel Concepción, empresario de carreteras y asfalto. Goldberg ha sido una pieza clave en el programa de renovación de flota y en los momentos difíciles por los que ha atravesado Islas Airways.

Foto: Juan Ángel García León