A un paso del ocaso

9 diciembre 2011

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De poco sirve a estas alturas, en nuestra opinión, que el sindicato de pilotos Sepla acuse a Binter Canarias de tratar de justificar el ERE en curso con “cifras falseadas” y “razones que no se ajustan a la realidad”. Es una evidencia rotunda el hecho de que Binter A tiene los días contados. Y por ello, 28 pilotos y 37 TCP’s están a un paso de encontrarse en la calle –dinerito de por medio-, pendientes de que la autoridad laboral lo autorice.

Nada de lo que ha dicho hoy en rueda de prensa el piloto Jorge López del Amo y los asesores del Sepla que le acompañan nos sorprende. Nada. Naysa (Binter B) y Canair (Binter C) tienen a su cargo el grueso de la actividad de Binter e irá a más. Sólo la programación de Naysa representa el 70 %. El panorama ha cambiado y, tal como están las cosas, esto es lo que hay. Al final, Binter A se quedará con un solo avión, es decir, con las migajas.

Por el camino han dejado de la empresa un buen número de pilotos, algunos de ellos con indemnizaciones jugosas. Otros, no tanto. Pero lo cierto es que dejan de volar y para los más jóvenes y aquellos que quieran o necesiten seguir trabajando hacerlo en España está muy complicado, por no decir imposible. La única opción está fuera, lejos, en escenarios diferentes y en unas condiciones bien distintas.

La marca Binter vive una nueva realidad en manos de Naysa y Canair

Han dicho los lamentos del Sepla algo en lo que sí estamos de acuerdo: “se trata de una jugada perfecta”. No lo pongan en duda. La marca comercial Binter seguirá existiendo como tal, aunque las condiciones laborales y económicas de pilotos y TCP’s sean diferentes. Con lo cual bajan, y mucho, los costes y, al mismo tiempo, se desmantela el poder que en otro tiempo tuvieron los pilotos, porque ahora, el primero que se mueva no sale en la foto.

Por ello, los afectados están en la hora del lamento. Del pataleo. De lo que pudo haber sido y no es. Más de cuatro añoran la época dorada de la filial de Iberia, cuando lo tenían todo y hacían lo que les venía en gana y no supieron o no quisieron prever lo que se les vendría encima con el cambio de propiedad. Era cuestión de tiempo y llegó quien se ha encargado de cambiar las reglas del juego.

Lo dijimos aquí mismo hace algún tiempo y ahora lo volvemos a repetir. Canair, lo mismo que Naysa, es resultado de una estrategia bien diseñada, ayudada por las circunstancias y los nuevos tiempos que se viven en el sector aéreo comercial, más acordes a la realidad económica actual. Quienes no han querido comprenderlo, no sólo pierden el tiempo sino que también pierden su oportunidad.

El artífice de Naysa y de Canair tiene nombre y apellidos. Se llama Rodolfo Núñez Ruano y tiene detrás a un grupo de accionistas que hacen lo que él dice. Conoce a Binter desde sus inicios. Sufrió a los pilotos y sus desmanes en carne propia. Un día se marchó y prometió volver. Y lo cumplió. No es enemigo fácil de combatir. Ha puesto orden y disciplina en un sector vital para Canarias. Se acabaron prebendas, caprichos y otros menesteres. Los ha dejado fuera de juego. Y parece que eso todavía no acaban de creérselo algunos contendientes, que siguen negando las evidencias y, mucho nos tememos, juegan con cartas marcadas.

Foto: Luciano de la Rosa

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