Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) se ha visto en la obligación de aclarar que sí se podrán portar los móviles, portátiles y tabletas en las maletas facturadas en las bodegas de los aviones, pues la prohibición se refiere únicamente a los cargamentos de baterías de litio y no a dispositivos individuales.

El asunto había generado una considerable confusión, después de que la OACI emitiera un comunicado en el que se prohibía transportar cualquier dispositivo electrónico que utilice batería en la bodega de los aviones, ya que los sistemas contraincendios automáticos de los aviones no son capaces de extinguir un fuego provocado por la explosión de baterías.

La norma de la OACI no afecta a la facturación de dispositivos móviles

Foto: Sony

Juan Carlos Díaz Lorenzo

ICAO, Organización de Aviación Civil Internacional, ha tomado una decisión importante en lo que se refiere a los dispositivos electrónicos que utilizan batería, caso de ordenadores portátiles, tabletas o teléfonos móviles. No podrán ser facturados, sino que tendrán que ir de mano en cabina. La norma entra en vigor a partir del próximo 1 de abril y como mínimo se mantendrá hasta 2018.

La decisión tiene su origen al comprobar que los sistemas anti-incendios automáticos de los aviones no son capaces de extinguir un fuego provocado por la explosión de baterías. ICAO considera que un incendio en cabina puede ser controlado más rápido por las personas que viajan a bordo. La medida tiene su origen tras un accidente ocurrido en 2010 a bordo de un avión Boeing B-747 de UPS, que se estrelló en Dubai.

Los dispositivos móviles que utilicen batería tendrán que ir en cabina

Foto: cedida

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Flaco favor le hace la empresa de handling Swissport a la aerolínea Norwegian si no consigue mejorar los tiempos de facturación y embarque. Pudimos comprobarlo personalmente hace unos días, cuando tuvimos la ocasión de volar por primera vez en esta aerolínea en la línea Tenerife Norte-Madrid. En ambos casos, 30 minutos de retraso en el despegue del avión sobre la hora programada. Y eso no puede ser. O, mejor dicho, no debe ser, porque tiene solución.

Habíamos volado en otras ocasiones en Norwegian al norte de Europa, con indudable satisfacción. Magnifico servicio a bordo del Boeing B-737 serie -800 y comodidad de los asientos, además de wi-fi. Pero en nuestra primera experiencia en la línea Tenerife Norte-Madrid, deja mucho que desear. Sobre todo en la facturación y el embarque en la terminal T-1 de Madrid. Un solo mostrador para 180 pasajeros –el vuelo venía lleno– y dos mostradores para Helsinki con apenas pasajeros y el personal cruzado de brazos, mientras la cola del vuelo a Tenerife apenas avanzaba. Cuarenta minutos después de llegar pudimos facturar.  

No todo reluce en la línea Madrid-Tenerife Norte de Norwegian

De modo que las ocho de la mañana, hora programada de salida de Madrid-Barajas, los pasajeros estábamos en cola en la puerta de embarque. El avión, aparcado cerca de la terminal de carga, de modo que el tránsito se hizo mediante varios viajes de jardinera casi a cuentagotas. Las maletas de mano de los últimos en embarcar no cabían en los portaequipajes de la cabina, por lo que tuvieron que ser facturados en bodega. Suerte que en Tenerife Norte los tiempos de recogida son más cortos, porque a la ida en la T-1 la espera por la maleta fue de una hora. Exactamente una hora.  

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En marzo pasado Finnair lanzó al mercado un nuevo billete llamado “light” para pasajeros en viajes cortos que no precisen facturar equipaje. La prueba se hizo en el mercado nacional finlandés, Escandinavia y los países bálticos. La respuesta ha sido sorprendente, de modo que a partir del próximo 5 de mayo se ampliará a toda Europa. El segmento al que está dirigida esta opción es la persona del mundo de los negocios.

Finnair permite que el pasajero que no facture equipaje pueda llevar una pieza de mano a unos precios muy competitivos. Existe mercado para ello y se trata de aprovechar la oportunidad. El nuevo billete es una opción añadida a todas las que ofrece Finnair y que permiten elegir el tipo de billete que más se adapta a las necesidades de cada pasajero. Visto el éxito no se descarta ampliarlo a otros mercados, como Oriente Medio, aunque se mantiene la excepción en los vuelos a Rusia.

El nuevo billete “light” está pensando para pasajeros sin equipaje

Foto: Óscar Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado la razón a Vueling para que cobre un recargo por las maletas facturadas adicional al precio del billete. Viene a cuento el asunto cuando en 2010 una ciudadana gallega presentó una denuncia contra la aerolínea en la que argumentaba que le había cobrado una cláusula abusiva al aplicarle un suplemento por equipaje facturado en un vuelo entre A Coruña y Ámsterdam, informa Europapress. El Instituto Galego de Consumo le dio la razón e impuso una multa de 3.000 euros a la aerolínea, que fue recurrida.

Entendía el Instituto Galego de Consumo que la legislación española reconoce el derecho de los pasajeros a facturar una maleta sin sobrecoste sobre el precio base del billete de avión. Vueling argumentó a su favor que la legislación de la UE establece un principio de libre fijación de precios, según el cual las compañías pueden fijar un precio base de los billetes que no incluya la facturación del equipaje e incrementar posteriormente dicho precio si el cliente desea facturar.

Las aerolíneas, entre ellas Vueling, han encontrado un filón para exprimir al pasajero

El tribunal gallego preguntó al europeo sobre si la normativa española se ajustaba al derecho comunitario. El Gobierno español alegó que el tribunal remitente había interpretado de forma incorrecta la legislación nacional, lo que a su juicio no obliga a las compañías aéreas a transportar gratuitamente el equipaje facturado. De modo que dictamina que “el precio que debe pagarse por el transporte del equipaje facturado de los pasajeros aéreos puede constituir un suplemento opcional”, pues dicho servicio “no puede considerarse obligatorio o indispensable para el transporte de dichos pasajeros”.

Dice la sentencia que “no cabe excluir que determinados pasajeros aéreos prefieran viajar sin equipaje facturado, a condición de que eso reduzca el precio de su título de transporte”. Sin embargo,  el equipaje de mano sí es un “elemento indispensable” y por tanto “no puede ser objeto de un suplemento de precio”. De ahí que el fallo concluye que una norma nacional que prohíba a las aerolíneas aplicar un recargo por el equipaje facturado vulneraría la normativa europea porque no permite “fijar libremente un precio por el transporte de los pasajeros”.

En los últimos años, las aerolíneas de supuesto “bajo coste” –en la mayoría sólo lo es a efectos de tripulantes baratos-, vienen aplicando una política tarifaria sencillamente abusiva. Se ha impuesto la moda de exprimir el bolsillo del pasajero con la anuencia de las autoridades competentes y además de cobrar por la primera maleta, también cobran por la elección de asiento, pues a bordo el “pitch” es reducido, lo que contribuye a la incomodidad del vuelo y el catering es caro y de mala calidad. En la mayoría de los casos, a los maltratados pasajeros no les queda otra opción, pues no suele existir alternativa.   

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ryanair registró un beneficio neto de 78 millones de euros en su primer trimestre fiscal, que finalizó el 30 de junio, lo que supone una caída del 21% con respecto a los 99 millones de euros que alcanzó en el mismo periodo del ejercicio anterior, informado la compañía en un comunicado. Ello se debe sobre todo a la reducción en un cuatro por ciento de las tarifas promedio, junto al aumento en un ocho por ciento de los gastos de explotación.

Ryanair facturó 1.342 millones de euros entre abril y junio, lo que supone un cinco por ciento más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, que entonces fue de 1.284 millones de euros. Otros datos de interés del primer trimestre fiscal se refiere al número de pasajeros transportados, que ha sido de 23,2 millones de clientes, un tres por ciento más que en igual periodo del año anterior.

Boeing B-737 de Ryanair con la librea “dreamliner”, en el aeropuerto Tenerife Norte

Claro que a la peculiar compañía ”low cost” le afecta también el coste del combustible, cuya partida ha subido lo suyo, así como el hecho de que la Semana Santa de este año se celebrará en la última semana del mes de marzo. Algo que no sólo ha tenido su impacto en las compañías aéreas, sino también en las restantes actividades relacionadas con el turismo.

Los ingresos por servicios complementarios crecieron un 25%, hasta los 357 millones de euros, y representan el 27% del total de la facturación. Es decir, la reserva de asientos, la prioridad de embarque, las tasas de las tarjetas de crédito, las tarjetas de embarque que no se pueden imprimir “on line”, los bultos de mano que no dejan pasar a la cabina y varios detalles más. Todo ello hace que el viaje sea menos barato de lo que inicialmente se pensaba, aunque tales prácticas han sido adoptadas por otras compañías supuestamente “más serias”. 

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Binter Canarias ha dado un paso atrás en la calidad del servicio al pasajero, con la retirada de las máquinas de “auto-checking” en los aeropuertos donde las tenía instaladas, lo que obliga a los pasajeros a pasar obligatoriamente por los mostradores de facturación, excepto a aquellos que lleven su tarjeta de embarque impresa mediante “checking-on line” desde su casa o su oficina. Hemos recibido numerosas quejas de pasajeros habituales que consideran este hecho un retroceso.

El servicio de “auto-checking” se había convertido en uno de los mejores atributos de la compañía regional en la fase de facturación, pues evita a aquellos pasajeros que lo deseen y no llevan equipaje a pasar por los mostradores, con lo que se gana tiempo, aspecto muy importante sobre todo para quienes se mueven con mucha frecuencia por razones profesionales. Pero eso ya no es así. Ahora hay que hacer cola para facturar y ello, para aquellos pasajeros que viajan con el tiempo justo (empresarios, directivos y personal diverso) y resolvían su facturación de dicho modo, supone un serio inconveniente.

Al retirar las máquinas de "auto-checking", los pasajeros de Binter tienen que facturar obligatoriamente en mostradores

Según hemos podido averiguar, dos razones han motivado la retirada de las máquinas de “auto-checking”. Una, algunos problemas con el servicio de mantenimiento (parece que sólo hay un técnico en todo el archipiélago) y dos, la pretensión de AENA de imponer sus propias máquinas y sus propias tarifas, bastante más elevadas que las de la empresa privada que las explotaba. Razones por las cuales, Binter Canarias ha tomado la decisión citada, con el serio perjuicio que ello supone para sus clientes.

Han transcurrido tres años desde que Binter Canarias implantó el servicio de máquinas “auto-checking”, que se ha revelado exitoso. Con sólo introducir un dato sencillo (DNI, el apellido o el código de reserva), los pasajeros usuarios de este servicio obtenían sus tarjetas de embarque en apenas un minuto y les posibilitaba acudir directamente al control de seguridad y la puerta de embarque.  De manera que ahora hemos vuelto a retroceder en el tiempo.

Foto: Juan Antonio López (hangar taborno)