Juan Carlos Díaz Lorenzo

Siempre hemos sido de la opinión de que los homenajes y los reconocimientos deben hacerse en vida. Sin embargo, hay ocasiones en las que, por la suma de cosas, nunca es tarde si la dicha es buena. Y así nos parece la propuesta hecha hoy del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que el aeropuerto Madrid-Bajaras modifique su denominación oficial y pase a llamarse “Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas”. El homenajeado, en capilla de cuerpo presente en el Congreso de los Diputados, no podrá disfrutarlo –tampoco hubiera podido en los últimos años de su vida–, pero sí lo harán sus familiares, amigos y muchos admiradores que tuvo el ex presidente del Gobierno de España.

El Ministerio de Fomento, de quien depende AENA, ha aprobado el cambio de denominación mediante una orden ministerial, con la finalidad de “honrar su memoria, en la que son obligadas las expresiones de reconocimiento y respeto a la grandeza, el esfuerzo y el papel histórico del primer presidente de nuestra democracia”. En el comunicado oficial se hace constar, asimismo, que Adolfo Suárez “ha desempeñado un papel fundamental en la historia de España. Su estatura moral y su sentido de Estado han sido claves en el éxito de la Transición española y de la Democracia. Su trabajo fue esencial para culminar uno de los mayores logros conseguidos por España como país: la Constitución Española de 1978″.

El primer aeropuerto nacional se denominará “Adolfo Suárez Madrid-Barajas”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hemos visto imágenes muy bonitas y sorprendentes del “spotter” Rubén Cabrera Jiménez, muchas de las cuales hemos publicado en esta sección y siempre relacionadas con el mundo aeronáutico, pero acaso ninguna como ésta, que tiene un encanto y un sentimiento especial. Para su autor abriga un gran trasfondo emocional, pues está vinculada, de alguna manera, con la reciente despedida de este mundo de su querida madre, doña Ester Jiménez Díaz.

La imagen vuelca el rosario inacabable de los sentimientos filiales más puros ante la pérdida de un ser tan importante, aunque su presencia siempre vivirá en la memoria familiar. Les queda la satisfacción del largo e interminable camino recorrido, pleno de tantos y tan gratos recuerdos que jalonaron la existencia compartida y las emociones más puras, innatas e intensas. Ese es el encanto indudable que representa esta magnífica fotografía, por otro lado muy bien lograda por su autor. Un homenaje filial a quien le dio la vida y hace unos días emprendió su último vuelo.

La imagen tiene una profunda carga emocional. Es un homenaje filial

Foto: Rubén Cabrera Jiménez