Juan Carlos Díaz Lorenzo

En otros tiempos no muy lejanos, este titular sonaría a utopía y, como mucho, a chiste del día de los inocentes. Pero el panorama laboral ha cambiado de tal modo, que la realidad supera a la ficción y la situación no puede ser más clara para los dirigentes y afiliados del sindicato Sepla, el de los pilotos de líneas aéreas, que se encuentra atravesando la travesía del desierto más dura y compleja de su historia.  

Hoy hemos leído en el periódico digital elEconomista.es la noticia de que Iberia podría despedir a partir del próximo 1 de enero al resto de pilotos incluidos en el ERE, a razón de 20 días por año trabajado, de acuerdo con lo estipulado en la actual legislación española. Medida de presión tremenda a una semana de que finalice el plazo de negociación fijado por la dirección de Iberia para llegar a un acuerdo con sus pilotos, algo que el citado medio económico tilda de “quimera”.

El panorama laboral en Iberia ha sufrido cambios drásticos. Y el tiempo se acaba

La indemnización de 20 días por año trabajado tendría el amparo legal de que el próximo 31 de diciembre finaliza el ERE 72/01, vigente desde 2001. No así para los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP`s) y personal de tierra, que se avino en su momento a la mediación. Hasta ahora, quienes se han marchado lo han hecho “en condiciones envidiables” en comparación con otros colectivos que se han visto afectados recientemente por expedientes de regulación de empleo, matiza el mencionado medio digital.

Los empleados de Iberia que han salido de la compañía han recibido indemnizaciones mínimas de 35 días por año trabajado, así como otras ventajas para facilitar su prejubilación. Pero tales derechos no serán aplicables a los pilotos afectados por el mencionado ERE, si es que finalmente no hay acuerdo. El malestar y la preocupación es latente entre los 169 tripulantes técnicos afectados, que ven probable su inmediato despido “low cost”. Hasta ahora han abandonado Iberia un total de 2.343 empleados y para 2014 se espera la salida de otros 798, de ellos 89 pilotos. 

Foto: Louis

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La ministra de Desarrollo Internacional de Finlandia, Heidi Hautala, se ha posicionado manifiestamente contraria a la operación de la compañía aérea Finnair para contratar tripulaciones de cabina españoles como sustitutos de los tripulantes propios en caso de huelga. En una entrevista en el programa Yle’s A-Studio, Hautala, miembro del partido Los Verdes y responsable de supervisar las empresas estatales, dijo que “esto es algo que pone en serio peligro los acuerdos en el mercado de trabajo y es inaceptable. No lo veo de ningún modo que estén siendo entrenados como rompehuelgas”.

Mientras tanto, Finnair sigue con su plan y está formando a los seleccionados. Los contratos actuales con los TCP’s finlandeses están extinguidos y en estos días se negocia un nuevo acuerdo, en el que la compañía prevé líos. El asunto ha levantado ampollas en Finlandia y la ministra no se anda con rodeos. En 2012 exigió la expulsión de todos los miembros del consejo de administración de Finnair después de que hubieran aprobado el pago de sobresueldos, por entender que se trataba de “falta de transparencia exigible a las compañía públicas”.

La ministra Heidi Hautala mostró un rotundo rechazo a la pretensión de Finnair

El escándalo se inició en febrero de 2009, cuando el entonces consejero delegado de Finnair, Jukka Hienonen, dimitió debido a la mala situación financiera de la compañía y a los continuos conflictos laborales con el personal. El consejo de administración de Finnair –del que el Estado finlandés tiene el 55,8% del capital social- aprobó entonces el pago de 154.000 euros de media a 18 altos cargos a cambio de que permanecieran en la dirección hasta febrero de 2011.

Finnair guardó silencio para no entorpecer las negociaciones con los trabajadores, a quienes al mismo tiempo se exigió un recorte salarial a fin de mejorar la rentabilidad de la empresa. De suerte que el nuevo consejero delegado, Mika Vehviläinen, recibió además en secreto unos 180.000 euros cuando asumió el cargo, en compensación por la reducción salarial respecto a su anterior puesto como ejecutivo de Nokia Siemens Networks.

La reacción contundente de la ministra Hautala no se hizo esperar: “Finnair se enfrenta a serios desafíos y necesita una gestión determinada e ininterrumpida para poder seguir desarrollando su estrategia e implementando los cambios estructurales necesarios”. Finnair lleva cinco ejercicios en números rojos y ha acumulado unas pérdidas netas de algo más de 250 millones de euros. En la actualidad emprende un plan de ahorro estimado en 60 millones de euros y ha congelado los bonus a los altos directivos, obligándoles además a utilizar coches de empresa “más modestos”.

Foto: yle.fi/uutiset

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La buena noticia hoy nos la da Iberia, al saber que los sindicatos y la dirección de la empresa han alcanzado un principio de acuerdo en el que se impone la negociación y se disuelve la amenaza de la huelga. No habrá, por tanto, paros a partir del 7 de enero, como se había mantenido hasta ahora, después de que las fuerzas sindicales aceptaran retirar la convocatoria de diciembre, para evitar males mayores a los sufridos pasajeros, que son al final quienes siempre pagan las consecuencias.

No hay mención al recorte de 4.500 empleos como inicialmente había planteado Iberia y sí la aplicación de un ERE como fórmula que permita solventar lo que se ha dado en denominar “posible excedente laboral” del personal y cuyo horizonte de aplicación se amplía de 2015 a 2017, lo que se entiende como “una fecha más realista” para que Iberia consiga los beneficios que la devuelvan a la senda de los números negros.

El preacuerdo alcanzado hoy permite ver mejor el futuro inmediato de Iberia

Los mensajes del Gobierno, muy claros y directos todos ellos, parece que han encontrado el eco necesario en la dirección de Iberia. El criterio prioritario será la aplicación de los mecanismos de jubilaciones anticipadas, al que se podrá acoger dos tercios de la plantilla excedentaria. También se contemplan bajas incentivadas y reubicación geográfica. Nada que ver, dicen los sindicatos, con la posición que traía la dirección de Iberia, radicalmente distinta a la última reunión.

Foto: Óscar Martínez