Juan Carlos Díaz Lorenzo

El anuncio de Globalia, propietaria de Air Europa, de la previsible creación de otra aerolínea que pudiera llamarse Air Europa Express, vaticina una etapa conflictiva en la compañía. Los sindicatos y una parte de los trabajadores han reaccionado contrariados y es posible que haya huelgas y otras acciones en las próximas semanas, ante lo que parece un incumplimiento del convenio colectivo.

Los sindicatos vislumbran la externalización de la producción de Air Europa, siguiendo los pasos de Iberia con la creación de Iberia Express. Existe un clima caldeado desde hace tiempo y de hecho en verano se ha llevado a cabo una huelga encubierta que no ha hecho más que añadir complicaciones a la dirección de la empresa, publica el digital especializado preferente.com.

A todo esto, el sindicato de pilotos Sepla afirma que “conociendo el perfil histórico de los métodos empleados por nuestra empresa, sus inagotables deseos de conflictividad con todos los colectivos de la misma, su impasibilidad para incumplir sistemáticamente con los acuerdos plasmados en convenio o de palabra, la arrogancia y ceguera de muchos de sus directivos para menospreciar a los trabajadores que, a base de tesón y sacrificio, han propiciado que nuestra empresa haya sido modélica en el sector durante tantos años, no podemos sino sentir una profunda y seria preocupación. Nadie está a salvo en Air Europa de ser señalado y condenado por un dedo a la manera de Roma”.

Las aguas bajan revueltas en Air Europa. Habría lío

Foto: Daniel Santos

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Vuelve a complicarse el panorama en Iberia. No hay acuerdo entre la dirección de la compañía y los sindicatos de tierra y de TCP’s, que han presentado un calendario de huelgas en tres tramos: del 18 al 22 de febrero, del 4 al 8 de marzo y del 18 al 22 de marzo, poco antes de Semana Santa. En total, quince días de paros después de que los responsables de Iberia llegaron a la reunión “sin intención de negociar nada”, leemos en la prensa digital nacional.

Lo contrario de lo que dice la dirección, que asevera que la reunión se produjo a pesar del rechazo sindical a su última propuesta que cumplía con los acuerdos de la reunión del pasado 17 de diciembre, en la que pareció vislumbrarse una salida más racional: reducción del 30 % del excedente de plantilla y menor rebaja salarial, así como un plan de prejubilaciones para evitar despidos.

Por lo que han dicho las fuentes sindicales, la presentación del ERE se producirá la próxima semana. Puesto que no hay acuerdo, la huelga está a la vuelta de la esquina, lo que pone en más aprietos a Iberia, cuya debilidad financiera es conocida. Lo que sí nos ha llamado la atención es la calificación sindical de que la huelga puede ser “incontrolable”, sobre todo en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Ojo al dato.

Tres bloques de huelgas a lo largo de los meses de febrero y marzo

Foto: Rubén Cabrera Jiménez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La buena noticia hoy nos la da Iberia, al saber que los sindicatos y la dirección de la empresa han alcanzado un principio de acuerdo en el que se impone la negociación y se disuelve la amenaza de la huelga. No habrá, por tanto, paros a partir del 7 de enero, como se había mantenido hasta ahora, después de que las fuerzas sindicales aceptaran retirar la convocatoria de diciembre, para evitar males mayores a los sufridos pasajeros, que son al final quienes siempre pagan las consecuencias.

No hay mención al recorte de 4.500 empleos como inicialmente había planteado Iberia y sí la aplicación de un ERE como fórmula que permita solventar lo que se ha dado en denominar “posible excedente laboral” del personal y cuyo horizonte de aplicación se amplía de 2015 a 2017, lo que se entiende como “una fecha más realista” para que Iberia consiga los beneficios que la devuelvan a la senda de los números negros.

El preacuerdo alcanzado hoy permite ver mejor el futuro inmediato de Iberia

Los mensajes del Gobierno, muy claros y directos todos ellos, parece que han encontrado el eco necesario en la dirección de Iberia. El criterio prioritario será la aplicación de los mecanismos de jubilaciones anticipadas, al que se podrá acoger dos tercios de la plantilla excedentaria. También se contemplan bajas incentivadas y reubicación geográfica. Nada que ver, dicen los sindicatos, con la posición que traía la dirección de Iberia, radicalmente distinta a la última reunión.

Foto: Óscar Martínez

Paz transitoria en Iberia

10 diciembre 2012

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Aunque no hay acuerdo con la dirección de la compañía en la reunión que han celebrado hoy, los sindicatos con representación en Iberia han anunciado la desconvocatoria de las seis jornadas de huelga previstas para el presente mes de diciembre, y lo han hecho “pensando en los usuarios”, dicen, aunque el daño ya está hecho, pues miles de ellos han cancelado sus viajes o buscado otras alternativas.

No obstante, el comité de huelga tiene previsto reunirse de nuevo mañana para estudiar un nuevo calendario de paros después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. En el toma y daca de cada posición, los sindicatos dicen presentaron a la dirección una propuesta de acuerdo que ha sido rechazada y desde la otra parte dicen lo mismo en lo que a la suya se refiere.

Iberia pasa por horas difíciles. Ahora, un alivio hasta que pasen las fiestas

Los paros convocados por los sindicatos UGT, CCOO, USO, Asetma, Sictpla y CTA Vuelo estaban previstos para los días 14, 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre. El sindicato elitista Sepla no se ha sumado a la convocatoria, aunque respalda la misma. En los últimos días, las presiones han llegado de todos lados, tanto a unos como a otros, con mensajes muy claros de que el camino debe ser otro.

El plan de reestructuración de Iberia, como han dado en denominarlo, contempla el despido de 4.500 empleos –una cuarta parte de la plantilla actual- y una reducción salarial que oscila entre el 25 y el 35 %, así como una disminución de rutas del 15 % y del número de aviones (25, cinco de ellos de largo recorrido) y la segregación de actividades de mantenimiento y servicios en tierra.

Foto: Tave Myliu

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

No tenemos a pie de calle la impresión de que Iberia vaya a desaparecer, como tampoco tenemos la impresión de que la fusión con British Airways haya sido beneficiosa para la parte española. En todo caso, si Iberia desaparece tendrá culpables con nombres y apellidos y esos son los gestores que actualmente tiene la compañía, incapaces de reconducir la situación pese a los millonarios salarios que cobran a costa del esfuerzo de sus trabajadores a los que ahora quieren liquidar y de los atribulados pasajeros, que pagamos por adelantado.

El presidente de Iberia, Antonio Vázquez, ha cometido a nuestro juicio un grave error de estrategia de comunicación, al enviar un correo electrónico a los clientes de la compañía –entre los que nos encontramos- en el que nos explica sus argumentos para defender lo indefendible, como es echar a la calle a 4.500 trabajadores y lamentar la huelga que los sindicatos han montado para diciembre. No dudamos que sea preciso adelgazar la estructura de Iberia, pero una cosa es eso y otra bien distinta semejante despropósito.

El futuro de Iberia pinta difícil y algunos lo complican más

Si su deseo es poner a la opinión pública en contra de los trabajadores de Iberia, ha dado en hueso duro. ¿Qué es lo que quiere?, ¿qué los trabajadores, los que van a echar y los que se quedan les aplaudan su decisión? ¿cómo se atreve a decir que la huelga es injustificada cuando la guadaña cortará las cabezas de 4.500 trabajadores?, ¿cuántos directivos ineficaces se van a ir a la calle?, ¿dónde están los sacrificios de los directivos con salarios millonarios y resultados desastrosos?

En el bla, bla, bla del correo del presidente de Iberia dice que es un deseo llegar a una solución negociada con los sindicatos para “salvar el máximo número posible de puestos de trabajo” y garantizar el futuro de la compañía. La misma que ellos han llevado con su dudosa gestión a esta situación. Los clientes estamos hartos de todo esto. Si los actuales gestores de Iberia han sido incapaces de hacer frente a los desafíos externos y a la competencia, no puede ser culpa de los trabajadores. Y quede patente que del mismo modo que casi siempre somos críticos con los procedimientos del sindicato elitista Sepla, no podemos ser complacientes con esta decisión empresarial que traerá mayor desencanto y desesperación a la clase trabajadora de este país.

Foto: Óscar Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El sindicato elitista Sepla se queda solo ante el peligro. Los otros sindicatos con representación mayoritaria en Iberia –los de tripulantes de cabina de pasajeros CTA y  SITCPLA, así como UGT y CC.OO.- plantan cara a sus compañeros pilotos y les dicen que con ellos no cuenten esta vez. La sombra de Iberia Express comienza a extenderse e irá a más y comienza a preocupar. Y, como dice el dicho popular, más vale pájaro en mano, que cien volando.

Los representantes de los sindicatos citados han expresado algunas perlas que tienen su interés: “Se acabó la neutralidad”, “es hora de decir basta”, “no tenemos por qué pagar las consecuencias de la incapacidad o falta de voluntad para llegar a un acuerdo”, “los pilotos ahora pilotan los aviones, pero no la compañía”, “han alumbrado una teoría de la conspiración”…

Los tiempos han cambiado y estamos en un nuevo ciclo económico

Los TCP´s acusan a los pilotos de que no les tienen respeto y de que no tienen voluntad para llegar a acuerdos con la empresa. Y lo que es más preocupante, la postura del Sepla-Iberia pone en peligro la estabilidad de los puestos de trabajo de todos los trabajadores de la compañía y están dando buenos argumentos a la dirección para que imite a Air Europa o a Binter Canarias, en otro tiempo filial del Grupo Iberia, con un ERE a la vuelta de la esquina.

Los TCP’s han hecho un cálculo sencillo: el calendario de huelgas propuesto por Sepla pueden suponer unas pérdidas de 90 millones de euros para Iberia y ya les parece mucho dinero, después de los 36 millones de euros perdidos por las últimas doce jornadas de huelga. Ello, además, del daño a los pasajeros y a la imagen de la compañía, y la de ellos mismos, por lo que piden a Sepla-Iberia que “restablezca la cordura” y asuman los señores pilotos que la negociación de su convenio lo afronte en el mercado de una empresa privada, a la que pertenecen.

Foto: Luciano de la Rosa