Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hubo un tiempo, medido en años, en el que los convenios de pilotos y TCP’s españoles eran la envidia de muchos. Pero eso ha cambiado. Los primeros siguen manteniendo un listón elevado, aunque bastante recortado, sobre todo para los de nuevo ingreso y los segundos hace tiempo que han dejado de ser atractivos. La crisis en el sector aéreo también les ha pasado factura y muchos de los abusos y atropellos cometidos en la época de las vacas gordas han encontrado una cruda realidad en los tiempos actuales, en los que hay una larga cola de gente en la calle, dispuesta a ocupar cualquier sitio. Bien es verdad que en el otro lado de la mesa, hay jugadores para echarles de comer aparte. Conocemos algunos casos.

El caso es que, a propósito de los TCP’s (tripulantes de cabina de pasajeros), compañías como Iberia o el sucedáneo llamado Iberia Express han negociado a la baja con los sindicatos representativos en el sector –léase USO, CC.OO. y Sitcpla– y Air Europa ha seguido de cerca la evolución de las negociaciones, hasta alcanzar propuestas sorprendentes. Y, claro, aprovechando que el Tormes pasa por Salamanca, pretenden bajar aún más las condiciones del nuevo convenio, hasta el punto de que los sindicatos dicen que son “inaceptables”, leemos en el periódico digital especializado preferente.com.  Ya se sabe. A río revuelto, ganancia del pescador, o de unos pocos pescadores, que tampoco son tantos. Aquellos polvos, en resumen, trajeron estos lodos.

Las pretensiones de Air Europa están en línea con Iberia e Iberia Express

En el caso de Air Europa, estas son algunas de las perlas de la propuesta del III convenio colectivo: exigencia de que entre en vigor desde el 1 de enero de 2012 hasta el 31 de diciembre de 2016; desaparición del escalafón de eventuales, eliminación de la bolsa de empleo, cambio en el sistema de vacaciones para un cinco por ciento del personal, descontar la comida a bordo, introducir la “media dieta”, eliminar la prórroga indefinida del convenio, reducir los días libres anuales de 118 a 108 y nueve al mes, pagar las horas de vuelo solo a partir de la hora 70 y permitir que vuelen más de dos sobrecargos en aviones de doble pasillo y más de uno en los de un solo pasillo.

Pero hay más. En el nuevo convenio se pretende incluir cuatro nuevos niveles de entrada de los TCP’s. En la actualidad, el nivel 9 es el más bajo y tiene un salario de 14.459 euros anuales. Air Europa pretende reducir esta base hasta 11.410 euros e introducir tres niveles más por debajo: el décimo, a 10.220 euros anuales; el undécimo, a 9.450 euros y el duodécimo, a 9.100 euros anuales. Y como guinda, quiere aumentar de dos a cuatro años el tiempo de permanencia en cada nivel y eliminar el más alto. En 2013, Air Europa se descolgó del convenio y redujo los salarios de los TCP un 8’4%. El IPC no se actualiza desde 2012. Previsiblemente, habrá jaleo.

Foto: Mulag

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La firma del convenio colectivo de Iberia marca un antes y un después en la historia de la compañía en diversidad de factores. Entre ellos, el relacionado con los salarios del personal, que entra en una nueva dimensión. El modelo parece copiado o al menos inspirado en el aplicado en la marca comercial Binter Canarias. Nada nuevo bajo el sol de lo que es la tónica general en los últimos años. Sólo que a cambio de la reducción salarial, las tarifas siguen igual o más caras y la incomodidad en los asientos es la tónica dominante.

Un piloto de Iberia –dejando fuera a los “bramanes”, especie en extinción– cobraba antes de los ajustes en torno a 67.000 euros anuales y quienes se incorporen en el futuro rondarán los 35.000 euros, empezando por la cola. Y los TCP’s, en torno a 20.000 euros anuales y también desde lo más bajo del escalafón, leemos en la edición digital del periódico económico Cinco Días. Además, en el nuevo convenio queda claro que hay que producir más y, mientras tanto, parece que se vislumbra el futuro de la flota, con la posible llegada del Boeing B-777 o Airbus A-350.

De momento la flota de largo recorrido se ha renovado con un lote de Airbus A-330

Foto: Curimedia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hemos sabido hoy por un despacho de la agencia Europa Press que la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en un fallo dictado el 30 de diciembre de 2013, ha desestimado el recurso presentado por un tripulante de cabina de pasajeros (TCP) de Ryanair, que fue despedido en su momento por la aerolínea irlandesa por “comerse un bocadillo destinado a la venta a los pasajeros sin la debida autorización y sin abonar”.

La Sala señala la falta de jurisdicción de los tribunales sociales españoles para resolver sobre la demanda de despido formulada por la conocida compañía “low cost”, pues el afectado fue contratado de acuerdo con la legislación irlandesa, país en el que Ryanair tiene su sede. De ahí que el Supremo haya revocado íntegramente la sentencia anterior del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y declara no competentes a los tribunales españoles para determinar en la demanda de despido formulada.

Interior de una cabina de un avión Boeing B-737 de Ryanair

Los hechos se remontan al 12 de diciembre de 2012, cuando el TCP en cuestión tomó un bocadillo a bordo destinado a la venta de los pasajeros “sin la debida autorización y sin abonar su precio”. ¿Quién lo denunció?. Ryanair abrió un expediente informativo que acabó en despido. El afectado, de nacionalidad española, con domicilio en Madrid y base en Oslo, presentó una denuncia ante los tribunales españoles contra las empresas por Workforce International Contractor, la empresa que abona su nómina, subcontratada por Ryanair.

El Juzgado de lo Social nº 40 de Madrid se declaró incompetente y el afectado presentó recurso en una instancia superior. La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en sentencia de 22 de septiembre de 2011, lo admitió a trámite y absolvió a las dos empresas. El afectado recurrió al Supremio y en su fallo da la razón a las demandadas. El bocadillo le salió caro. Sabemos de alguna compañía “low cost” salarial española en la que los tripulantes, sean técnicos o auxiliares, se tienen que pagar hasta el agua. 

Foto: Ruthann

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El plan que tenía Finnair para echar mano de dos centenares de TCP’s españoles en caso de que se produjera una huelga en la compañía aérea finlandesa, se ha ido al traste. Era previsible por varias razones, entre otras la oposición frontal del Ministerio de Desarrollo Económico y Empleo de Finlandia y el acuerdo entre el sindicato IAU y LSG Skey Chefs, empresa proveedora de personal especializado. 

Como ya se ha informado, la selección se hizo con bastante sigilo a través de Adecco, hasta que las evidencias pusieron de manifiesto de qué se trataba: los querían para “rompehuelgas” con sueldos inferiores al convenio regulador finlandés. La dirección de Finnair preveía un otoño caliente con sus tripulaciones. Sin embargo, la firma del nuevo convenio ha devuelto la normalidad y los TCP’s españoles ya no son necesarios.

Tras la firma del convenio, no habrá huelga de tripulantes de cabina en Finnair

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo