Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se están produciendo dudas sobre la desaparición efectiva de la exigencia del certificado de residencia para los pasajeros del transporte aéreo y marítimo de Canarias, después de que el Ministerio de Fomento informara el pasado viernes que se suprime la obligatoriedad de tenerlo en vigor para viajar. Le sustituye el pasaporte o DNI en vigor. Sucede, al parecer, que no todas las compañías tienen implantado el sistema informático que permite hacer las comprobaciones telemáticas necesarias.

Razón por la cual se ha establecido un periodo transitorio hasta el primero de noviembre próximo, para que todas las compañías aéreas y navieras que operan en la red interinsular, y desde otros destinos hacia el archipiélago, adopten el sistema informático de acreditación de la residencia, conocido por las siglas SARA. Hasta entonces será necesario llevar consigo el papel impreso que lo acredita, para su presentación en el momento de la facturación y embarque y con ello evitar sorpresas y disgustos innecesarios. 

La mayoría de las compañías aéreas y marítimas tienen implantado el sistema SARA

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En diversas ocasiones nos hemos hecho eco en esta sección de la abusiva política tarifaria de Binter. Del desprecio con el que la compañía que se dice canaria maltrata a los sufridos usuarios en tiempos de crisis, con aviones bien amortizados y no renovados y tripulaciones cada vez más baratas, a las que los salarios les han sido sustanciosamente recortados, pues ese capítulo ha descendido mucho en los últimos tiempos con la creación de dos compañías “low cost” llamadas Naysa y Canair.

Hemos elegido al azar en la página web de Binter Canarias viajar el próximo 14 de agosto en la línea Tenerife Norte-La Palma y regreso en la misma línea el 28 de agosto. A día de hoy se ofrece una tarifa promoción para no residentes de 63 euros en el vuelo de las 20 horas –corran, que quedan sólo tres plazas- y una tarifa básica de 72 euros y no en todos los vuelos. Para la vuelta, la tarifa más barata es de 51 euros, aunque sólo quedan seis plazas, mientras que la tarifa básica está en 72 euros, la turista en 99 euros y la tarifa Binter más en 123 euros por trayecto.

En algunos casos no queda otro remedio que coger el avión. Pese al abuso dominante

De manera que si elegimos la opción de 72 euros a la ida y otros 72 euros a la vuelta, la suma nos da 144 euros, a lo que hay que sumar 9,16 euros de tasas aeroportuarias y otros 9 euros de cargos de emisión, aunque usted, estimado pasajero, haga toda la gestión desde su ordenador. Total, la módica cantidad de 162,16 euros. Así, como lo leen. Absolutamente prohibitivo y abusivo por un asiento en un vuelo de media hora de duración. ¿Cómo queremos que nos visite el turismo en esas condiciones?. 

Nada de extraño tiene, entonces, que el maltratado pasajero trate de encontrar la mejor solución en el transporte marítimo, aunque no siempre es la mejor opción. Naviera Armas y Fred. Olsen Express han incrementado considerablemente el volumen de pasajeros transportados en los últimos siete meses y, sobre todo la primera, tirando los precios hasta límites insospechados. Leíamos hace unos días que sólo en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria el crecimiento en el tráfico de pasajeros ha sido del 40 % en dicho periodo de tiempo. Lo que no sabemos es por cuánto tiempo más podrán resistir, pues la estructura de costes que ello conlleva no es nada desdeñable. 

Foto: Tave Myliu