Juan Carlos Díaz Lorenzo

El plan que tenía Finnair para echar mano de dos centenares de TCP’s españoles en caso de que se produjera una huelga en la compañía aérea finlandesa, se ha ido al traste. Era previsible por varias razones, entre otras la oposición frontal del Ministerio de Desarrollo Económico y Empleo de Finlandia y el acuerdo entre el sindicato IAU y LSG Skey Chefs, empresa proveedora de personal especializado. 

Como ya se ha informado, la selección se hizo con bastante sigilo a través de Adecco, hasta que las evidencias pusieron de manifiesto de qué se trataba: los querían para “rompehuelgas” con sueldos inferiores al convenio regulador finlandés. La dirección de Finnair preveía un otoño caliente con sus tripulaciones. Sin embargo, la firma del nuevo convenio ha devuelto la normalidad y los TCP’s españoles ya no son necesarios.

Tras la firma del convenio, no habrá huelga de tripulantes de cabina en Finnair

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La ministra de Desarrollo Internacional de Finlandia, Heidi Hautala, se ha posicionado manifiestamente contraria a la operación de la compañía aérea Finnair para contratar tripulaciones de cabina españoles como sustitutos de los tripulantes propios en caso de huelga. En una entrevista en el programa Yle’s A-Studio, Hautala, miembro del partido Los Verdes y responsable de supervisar las empresas estatales, dijo que “esto es algo que pone en serio peligro los acuerdos en el mercado de trabajo y es inaceptable. No lo veo de ningún modo que estén siendo entrenados como rompehuelgas”.

Mientras tanto, Finnair sigue con su plan y está formando a los seleccionados. Los contratos actuales con los TCP’s finlandeses están extinguidos y en estos días se negocia un nuevo acuerdo, en el que la compañía prevé líos. El asunto ha levantado ampollas en Finlandia y la ministra no se anda con rodeos. En 2012 exigió la expulsión de todos los miembros del consejo de administración de Finnair después de que hubieran aprobado el pago de sobresueldos, por entender que se trataba de “falta de transparencia exigible a las compañía públicas”.

La ministra Heidi Hautala mostró un rotundo rechazo a la pretensión de Finnair

El escándalo se inició en febrero de 2009, cuando el entonces consejero delegado de Finnair, Jukka Hienonen, dimitió debido a la mala situación financiera de la compañía y a los continuos conflictos laborales con el personal. El consejo de administración de Finnair –del que el Estado finlandés tiene el 55,8% del capital social- aprobó entonces el pago de 154.000 euros de media a 18 altos cargos a cambio de que permanecieran en la dirección hasta febrero de 2011.

Finnair guardó silencio para no entorpecer las negociaciones con los trabajadores, a quienes al mismo tiempo se exigió un recorte salarial a fin de mejorar la rentabilidad de la empresa. De suerte que el nuevo consejero delegado, Mika Vehviläinen, recibió además en secreto unos 180.000 euros cuando asumió el cargo, en compensación por la reducción salarial respecto a su anterior puesto como ejecutivo de Nokia Siemens Networks.

La reacción contundente de la ministra Hautala no se hizo esperar: “Finnair se enfrenta a serios desafíos y necesita una gestión determinada e ininterrumpida para poder seguir desarrollando su estrategia e implementando los cambios estructurales necesarios”. Finnair lleva cinco ejercicios en números rojos y ha acumulado unas pérdidas netas de algo más de 250 millones de euros. En la actualidad emprende un plan de ahorro estimado en 60 millones de euros y ha congelado los bonus a los altos directivos, obligándoles además a utilizar coches de empresa “más modestos”.

Foto: yle.fi/uutiset