Juan Carlos Díaz Lorenzo

Flaco favor le hace la empresa de handling Swissport a la aerolínea Norwegian si no consigue mejorar los tiempos de facturación y embarque. Pudimos comprobarlo personalmente hace unos días, cuando tuvimos la ocasión de volar por primera vez en esta aerolínea en la línea Tenerife Norte-Madrid. En ambos casos, 30 minutos de retraso en el despegue del avión sobre la hora programada. Y eso no puede ser. O, mejor dicho, no debe ser, porque tiene solución.

Habíamos volado en otras ocasiones en Norwegian al norte de Europa, con indudable satisfacción. Magnifico servicio a bordo del Boeing B-737 serie -800 y comodidad de los asientos, además de wi-fi. Pero en nuestra primera experiencia en la línea Tenerife Norte-Madrid, deja mucho que desear. Sobre todo en la facturación y el embarque en la terminal T-1 de Madrid. Un solo mostrador para 180 pasajeros –el vuelo venía lleno– y dos mostradores para Helsinki con apenas pasajeros y el personal cruzado de brazos, mientras la cola del vuelo a Tenerife apenas avanzaba. Cuarenta minutos después de llegar pudimos facturar.  

No todo reluce en la línea Madrid-Tenerife Norte de Norwegian

De modo que las ocho de la mañana, hora programada de salida de Madrid-Barajas, los pasajeros estábamos en cola en la puerta de embarque. El avión, aparcado cerca de la terminal de carga, de modo que el tránsito se hizo mediante varios viajes de jardinera casi a cuentagotas. Las maletas de mano de los últimos en embarcar no cabían en los portaequipajes de la cabina, por lo que tuvieron que ser facturados en bodega. Suerte que en Tenerife Norte los tiempos de recogida son más cortos, porque a la ida en la T-1 la espera por la maleta fue de una hora. Exactamente una hora.  

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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Volando entre tormentas

11 agosto 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Tave Myliu es el pseudónimo de Néstor Trujillo. Es uno de los mejores “spotters” que conocemos y en los últimos tiempos ha dado muestra fehaciente de su buen hacer y del nivel alcanzado. Con frecuencia nos obsequia enviándonos fotos de especial interés a las que luego nosotros ponemos la letra. En este caso, sin embargo, nos hacemos eco de sus comentarios, a modo de resumen del vuelo efectuado en la línea Tenerife Norte-Funchal a bordo del avión ATR-72 de Binter, matrícula EC-LAD “Baifo”. Un vuelo con mal tiempo que, según su autor, ha sido el que “posiblemente haya sido el más interesante” de su quehacer fotográfico.

“Hemos tenido tormentas activas en todo nuestro trayecto, las cuales hemos podido disfrutar desde debajo de las mismas, disminuyendo nuestro nivel de crucero para así intentar evitarlas y tener más estabilizado el avión. En la imagen podemos ver a este magnífico equipo a los mandos de nuestro Baifo, explicando y divisando las formaciones que nos íbamos encontrando, bordeando y evitando continuamente los frentes meteorológicos adversos que tuvimos durante el vuelo, así como las descargas de lluvia. Me gustaría añadir, si todos los pasajeros supieran los profesionales que tenemos volando, volar sería simplemente no querer bajar nunca del cielo”, escribe Tave Myliu.

Desde la cabina de mando del ATR-72, los pilotos van sorteando las inclemencias

Foto: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde mediados de enero, las compañías aéreas españolas pueden permitir el uso de dispositivos electrónicos durante el vuelo, incluso en las fases más críticas de la operación como son el aterrizaje y el despegue. La decisión, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 20 de diciembre, procede de una normativa europea publicada por la Agencia Europea de Seguridad Aérea, según la cual las compañías aéreas deben evaluar cuáles de sus aviones pueden admitir las interferencias provenientes de los dispositivos electrónicos.

Sin embargo, advierte el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) que el uso de estos dispositivos “debe quedar siempre bajo discreción del comandante del avión, que decidirá en última instancia si las condiciones del vuelo son compatibles con las interferencias que provienen de este tipo de aparatos electrónicos”. El sindicato profesional “aprecia cualquier novedad que facilite y haga más cómodo el vuelo para los viajeros, siempre y cuando estas novedades no interfieran en modo alguno en la operación aérea. Para su utilización segura las compañías deberán aprobar previamente el uso de estos aparatos e informar a sus tripulaciones a través de sus manuales de procedimientos”.

La mayoría de los aviones permite el uso de los aparatos electrónicos en todo tiempo

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Emirates, cliente destacado del gigante Airbus A-380, ha escrito una nueva página en la historia de este avión, con un vuelo sin escalas de 16 horas y 20 minutos entre Dubai y Los Ángeles. En su primer viaje, el 2 de diciembre, ganó diez minutos sobre la programación oficial, mientras que el viaje de regreso tiene una duración de 15 horas y 50 minutos.

El largo viaje lo realiza sobrevolando el espacio aéreo de Rusia y Canadá oriental y uno de los puntos emblemáticos de su derrota es el Polo Norte. En sus dos cubiertas el avión ofrece 14 suites privadas en primera clase, 76 butacas-cama en “business class” y 399 asientos en clase económica. La calidad del servicio a bordo y de entretenimientos para el pasaje es de gran nivel y reconocido internacionalmente.

El gigante Airbus A-380 de Emirates ha conquistado un nuevo hito

Foto: Airbus Industrie

En corta final

6 enero 2013

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El aterrizaje, como sabemos, es la fase final de un vuelo y se define como el proceso que realiza una aeronave que culmina con el contacto del aparato con la pista de aterrizaje (o con una superficie extensa de agua) y que se había perdido desde el momento del despegue. Está considerada una de las fases críticas del vuelo. Para aterrizar es preciso haber efectuado un descenso en la altitud, reducir la velocidad, desplegar el tren de aterrizaje y seguir unos procedimientos de comunicaciones, aproximación, inclinación, planeo e identificación del sitio exacto donde se habrá de efectuar el aterrizaje.

Corta final del avión A-340 de Qatar, a punto de aterrizar en Barcelona

El momento final del vuelo, poco antes de que el avión tome de nuevo contacto con el suelo, es lo que en lenguaje aeronáutico se conoce como “corta final”. Desconectado el piloto automático, el piloto lo lleva “a mano”. Ese el proceso en el que veamos a este avión Airbus A-340 de Qatar Airways,  captado en tres tomas por nuestro buen amigo y colaborador Rubén Cabrera Jiménez, “spotter” activo en el aeropuerto de Barcelona. Es un avión bonito, matrícula A7-AAH, con una librea muy atractiva y un servicio a bordo excelente, que es primor a nivel mundial.

El contacto físico con el suelo está a punto de producirse

La fase de aterrizaje está considerada entre las críticas del vuelo

Fotos: Rubén Cabrera Jiménez